Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Señales que el cuerpo avisa y el corazón no negocia: cuándo salir corriendo al consultorio

Un cardiólogo de Cleveland Clinic marca la línea roja entre un susto pasajero y un síntoma que obliga a pedir turno ya. La pista está en lo que antes se hacía sin problema y hoy cuesta, en un desmayo con esfuerzo y hasta en el apellido.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 10 d
Señales que el cuerpo avisa y el corazón no negocia: cuándo salir corriendo al consultorio

Acá arriba, donde el sol cae a plomo sobre la vereda y la rutina se ordena entre mates y colectivos, hay una frase que se repite cada vez que alguien se toca el pecho en la plaza: "será nada". El cardiólogo Ben Alencherry, de Cleveland Clinic, se tomó el trabajo de desarmar ese consuelo barato y dejar por escrito qué molestias ameritan cortar la marcha y sentarse frente a un profesional. La regla, en criollo, es simple: si el cuerpo cambió sin aviso, algo está diciendo.

Las señales que no esperan

Hay dos banderas rojas que, según el especialista, no admiten la pausa del "después veo". Una es el dolor de pecho sin causa conocida, esa opresión que aparece sin un golpe, sin un mal gesto, sin una cena pesada. La otra, más inquietante, es el desmayo asociado al ejercicio, ya sea durante la actividad o apenas terminado el esfuerzo. "Ante un desmayo vinculado al ejercicio, la actividad física debe suspenderse hasta identificar la causa", explicó Alencherry, en una aclaración que parece obvia y sin embargo sigue siendo la más veces ignorada.

A ese dúo de cabecera se suman tres síntomas que funcionan como termómetro cotidiano: la falta de aire inesperada, las palpitaciones que se sienten distintas a lo habitual y un cansancio que se instala y no se va. Los tres comparten una característica que los médicos valoran más que el síntoma en sí: el cambio. Algo que antes se hacía sin pensar, como subir dos pisos por escalera, cargar las bolsas del súper o jugar un rato con los chicos, empieza a costar. Esa diferencia entre el cuerpo de antes y el de ahora es, para el cardiólogo, el verdadero llamado de atención.

  • Dolor de pecho sin causa aparente: consulta inmediata.
  • Desmayo durante o después del ejercicio: detener la actividad y buscar evaluación urgente.
  • Falta de aire ante esfuerzos que antes se toleraban sin problema.
  • Palpitaciones intensas, con latidos acelerados o irregulares, sobre todo si obligan a frenar.
  • Cansancio persistente que se combina con agitación y no cede con el descanso.

El fantasma silencioso: miocardiopatía hipertrófica

Detrás de estas señales puede esconderse una enfermedad con nombre largo y comportamiento traicionero: la miocardiopatía hipertrófica. El cardiólogo la describió como una afección que puede pasar años inadvertida, sin dar la cara, hasta que un día se manifiesta con alguno de los síntomas mencionados. El dolor torácico, por caso, no es patrimonio exclusivo de esta dolencia: también aparece en un infarto o en otras cardiopatías. Por eso, insistió, ningún signo aislado alcanza para cerrar un diagnóstico. Hace falta el estudio médico y, sobre todo, la historia clínica completa del paciente.

“Esta enfermedad suele afectar a integrantes de una misma familia, por eso los antecedentes familiares aportan información clave, incluso cuando no hay molestias.”Ben Alencherry, cardiólogo de Cleveland Clinic

Esa pista del apellido es la que más cambia el escenario. Una persona que jamás sintió nada en el pecho puede descubrir la variante no obstructiva de la enfermedad a partir de un hermano, un padre, un tío diagnosticado. Alencherry lo planteó como un llamado a no desdeñar la consulta preventiva cuando hay un familiar con miocardiopatía: el corazón, en esos casos, no avisa hasta que ya gritó. Y mientras tanto, los controles cardiológicos anuales, un electrocardiograma y un ecocardiograma, siguen siendo la forma más concreta de sacarse la duda antes de que el cuerpo la confirme a los golpes.

Cierro la nota como la empecé, con el sol cayendo sobre la vereda y la sensación de que, en temas de corazón, la distancia entre un susto y una tragedia suele medirse en consultas que se postergan. Un vecino de la zona, Osvaldo, de Cerrillos, me lo resumió con la claridad que sólo da el paso de los años: "Cuando el cuerpo te avisa, lo mejor que podés hacer es escucharlo y llamar al médico, no esperar a que se calle". Esa, y no otra, es la enseñanza que deja la advertencia del especialista de Cleveland.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar