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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Travis Knight, el artesano de Laika, vuelve al stop motion y se planta frente a la inteligencia artificial: "Carece de humanidad"

El director presenta Wildwood, una película filmada cuadro por cuadro durante 140 minutos, y aprovecha la promoción para defender un oficio que, según dice, lleva el alma puesta en cada fotograma. Habló de por qué la IA es lo contrario de lo que hace su estudio y dejó una frase que va a dar que hablar.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 35 d
Travis Knight, el artesano de Laika, vuelve al stop motion y se planta frente a la inteligencia artificial: "Carece de humanidad"

Hay algo que a Travis Knight le gusta repetir cada vez que puede, y la verdad es que se entiende apenas uno se imagina el taller: en Laika, dijo en la previa del estreno de Wildwood, todo empieza y termina en los artistas. Lo dijo con esa calma de alguien que lleva años mirando cómo se mueve una figurilla un milímetro por vez, y la frase me resonó mientras repasaba lo que se viene: una película de stop motion de 140 minutos, la más ambiciosa del estudio, que llega a las salas el 23 de octubre en pleno furor de la inteligencia artificial.

Knight tiene 52 años y un currículum que arrancó con todo: Kubo y las dos cuerdas mágicas le valió una nominación al Oscar en su debut como director y lo plantó entre los nombres fuertes de la animación contemporánea. Después se probó en acción real con Bumblebee y con el reboot de He-Man, pero siempre quedó enganchado con el stop motion, ese formato que parece de otra época y sin embargo sigue vivo porque hay quienes se obstinan en cuidarlo fotograma por fotograma.

Wildwood, una película a la antigua que se hizo esperar

Wildwood es el proyecto más difícil que encaró Laika en su historia, según lo describe el propio estudio. Son 140 minutos filmados cuadro a cuadro, a mano, con cada fotograma construido físicamente antes de ser capturado por la cámara. El tráiler que ya circula deja ver una factura visual muy cuidada, de esas que invitan a quedarse mirando los detalles porque se nota que hubo alguien, con los dedos, detrás de cada movimiento. En un momento donde la animación computerizada manda, la apuesta de Laika es casi una declaración de principios.

Y ahí aparece el otro tema, el que Knight no esquivó: qué lugar ocupa la inteligencia artificial en todo esto. Para el director, la respuesta es clara y la dijo sin demasiados rodeos: la IA, sostuvo, es contraria a lo que defiende Laika, porque en el centro de lo que hacen está el artista. Reconoció que la tecnología es asombrosa, no es un quilombobero ni un enemigo declarado de la innovación, pero dejó firme una diferencia que para él es la clave de todo.

“El stop motion hace gala abiertamente de su humanidad. Y la IA carece de humanidad. Contar historias, crear arte, consiste precisamente en imbuir de alma lo que hacés.”Travis Knight

La distinción que traza Knight no es solo técnica, es casi filosófica: el stop motion exhibe las marcas del trabajo humano, las pequeñas imperfecciones, las horas que alguien pasó ajustando una expresión facial. La animación generada por inteligencia artificial, en cambio, entrega resultados sin ese rastro, sin la huella de unas manos concretas. Para el director, esa diferencia es la que separa una obra de arte de otra cosa.

Por qué la discusión importa

Mientras escribo esto pienso en la sala donde va a verse Wildwood, en la gente que va a mirar la pantalla sin saber, capaz, que cada sonrisa de los personajes pasó por las manos de un equipo enorme. Es una de esas películas que te recuerdan que detrás de una historia animada puede haber meses, años, de un trabajo que no se ve pero se siente. Knight lo dijo con una claridad que no admite debate: el alma de lo que se hace es lo que lo convierte en arte. Y en eso, el stop motion y la inteligencia artificial parecen jugar en canchas distintas.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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