Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Tres décadas de un himno que se grabó con resfrío y se consagró después de la despedida

La historia oculta de "No me arrepiento de este amor": cómo se gestó el mayor clásico de Gilda entre cambios personales, decisiones de último momento y un reconocimiento que llegó del otro lado de la frontera, después de la tragedia en la Ruta 12.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 39 d
Tres décadas de un himno que se grabó con resfrío y se consagró después de la despedida

El sol entra tibio por la ventana de mi escritorio mientras escribo esta nota, y no puedo evitar pensar que hay canciones que necesitan tiempo para encontrar su clima, del mismo modo que una vid necesita la estación justa para entregar su mejor fruta. La que me ocupa esta semana cumple tres décadas de vigencia, aunque no la tuvo fácil en su arranque: "No me arrepiento de este amor", el clásico más escuchado de Gilda, fue grabado en una jornada particular, con la cantante resfriada, un teclado que debió hacer las veces de muleta para la voz y un productor que no estaba convencido de incluirla en el disco.

Una vida que cambió de surco

Miriam Alejandra Bianchi había nacido en Buenos Aires el 11 de octubre de 1961 y, antes de subir a un escenario, se ganaba la vida como maestra jardinera. Su ingreso al mundo de la cumbia llegó después de responder a una convocatoria para integrar una banda, lo que implicó dejar la docencia y reorganizar su vida entera. Ese punto de inflexión es el que está contado en clave dentro de la canción: "No me arrepiento de este amor" fue escrita íntegramente por ella, según contó el músico y productor Juan Carlos "Toti" Giménez, quien además reveló que la artista se la dedicó personalmente y que se negó a figurar como coautora, pese a la estrecha colaboración que ambos mantenían.

El tema abre el disco "Pasito a pasito con… Gilda", su tercer álbum, editado en 1994. Y acá aparece uno de los condimentos más llamativos de su historia: el productor José "El Cholo" Olaya no estaba convencido de sumarlo al disco, y la canción terminó registrándose mientras él estaba en Perú, en una sesión improvisada que contó con la voz algo congestionada de Gilda y con un arreglo de teclado pensado para reforzar uno de los pasajes centrales.

“La canción se la dedicó a mí. Ella la hizo entera, no quiso ponerme como autor.”Juan Carlos "Toti" Giménez

El camino del surco a la góndola

Como tantas cosas de esta industria, el recorrido del tema no fue recto. La primera recepción fuerte llegó desde Bolivia y Perú, países donde Gilda realizó presentaciones y actuó en televisión antes de que el público argentino le diera su lugar. En el país, el reconocimiento masivo llegó después de su muerte, aquel 7 de septiembre de 1996, cuando la cantante tenía 34 años y perdió la vida en un accidente vial sobre la Ruta Nacional 12, en Entre Ríos. Entre 1997 y 1998, el álbum volvió a circular, la canción ganó espacio en radios, televisión y pistas de baile, y terminó fijada como una de las composiciones más emblemáticas del género. En 1998, incluso, la banda Attaque 77 publicó su propia versión, lo que amplió su alcance mucho más allá del circuito tropical.

Con los años, la figura de Gilda se rodeó de expresiones de devoción popular y de una creencia muy arraigada en milagros atribuidos a su intercesión, algo que excede lo musical y se metió en la vida cotidiana de miles de devotos. En 2016, además, se estrenó la película biográfica que llevó el nombre de la canción como título, protagonizada por Natalia Oreiro, quien describió a la cantante como "una mujer que tuvo que luchar contra muchos prejuicios sociales, culturales y familiares".

Lo que el Estado todavía no resolvió

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

Te puede interesar