Tuli Acosta, la cantante que se cansó de ser tapa ajena y ahora va a la Justicia
La artista cordobesa decidió iniciar acciones legales contra dos creadores de contenido que, según ella, construyeron y sostuvieron en redes la versión de que era la tercera en discordia en una separación que la tuvo como protagonista involuntaria. Relató cómo el rumor creció "como un virus", golpeó a su familia en Río Ceballos y hasta condicionó su amistad con Luck Ra.
Norma Segura, Vitivinicultura y campo. El tiempo en el centro de Córdoba viene siendo templado y seco, con mañanas frescas que invitan a pensar antes de actuar; y eso, justamente, fue lo que hizo Tuli Acosta antes de sentarse a escribir lo que ella misma define como la primera vez que habla en extenso sobre el escándalo que la tuvo como supuesta tercera en discordia en una separación de artistas con los que se codea hace años. Lejos de las fotos en escenarios y de las notas ligeras, la cantante cordobesa eligió un tono reposado, casi confesional, para describir cómo un rumor montado en redes sociales le cambió la rutina, le condicionó la amistad con Luck Ra y le obligó a tomar un avión rumbo a Río Ceballos para contener a su familia.
En la charla, Acosta fue tajante al describir el origen de la versión que la tuvo en boca de todos: no fue, dijo, un chisme que apareció de la nada, sino una construcción deliberada. "No fue un chisme, fue literalmente algo que se construyó para justamente atacar mi dignidad y mi honor", sostuvo, y agregó que, una vez que su nombre quedó instalado en el centro de la escena, distintas personas se encargaron de sumar supuestos datos para darle volumen. La comparación que eligió para graficar la velocidad con la que se expandió el rumor fue bien gráfica: "Como un virus".
Cuando la palabra de los protagonistas dejó de importar
Lo que más dolió, según su propio relato, fue comprobar que ni siquiera las desmentidas de los directamente involucrados alcanzaban para apagar el fuego. "Trataron de implantar una mentira muy grande y generaron que ni siquiera la palabra de los protagonistas tuviese valor; ellos decían que no e igualmente insistían con eso", resumió, con la bronca todavía fresca de quien vio cómo la verdad perdía pulseada contra el algoritmo. Esa impotencia, señaló, es la que terminó de empujarla hacia el estudio de un abogado.
“Es la primera vez que me enfrento a algo tan masivo, de ver mi nombre en todos lados con una carátula de una 'tercera en discordia' con uno de mis mejores amigos.”Tuli Acosta
Con Luck Ra, su amigo de larga data, Acosta intentó preservar el vínculo previo por encima del ruido mediático. Relató que durante esas semanas se comunicaban "como amigos" y que los consejos iban en una dirección muy concreta: sacarse a ambos del medio de la tormenta. "Los consejos que yo le daba a él eran intentando sacarme a mí del medio y viceversa", explicó. Hubo, incluso, un punto extremo: llegaron a limitar los encuentros para que una foto juntos no terminara de alimentar el rumor que ya circulaba.
Del escenario a Río Ceballos: cuando el escándalo toca la puerta de casa
El daño, contó, no se quedó en el terreno de la imagen pública. Empezó a sentirse observada en situaciones cotidianas, como si cualquier movimiento suyo pudiera ser leído en clave de novela. El golpe más fuerte llegó cuando el escándalo alcanzó a su familia directa en Río Ceballos, Córdoba. Decidió viajar una semana para estar con ellos, contenerlos y, sobre todo, escucharlos. Aunque la decisión le generó cierta tranquilidad personal, la describio con resignacion: incluso ese viaje, admitio, fue reinterpretado por algunos como una senal de que tenia algo que esconder. "Realmente te ponen entre la espada y la pared con simplemente una expansion de una mentira en redes", se lament.
La Justicia como respuesta y la pregunta que sigue abierta
Cuando entendio que ciertas publicaciones ya estaban pegandole a su familia directa, Acosta decidio dar el paso que hasta ahora habia evitado: iniciar acciones legales. Confirmo que la demanda apunta a dos creadores de contenido y que el 16 de septiembre tiene una instancia de mediacion, el primer mojon formal de un expediente que, segun adelanto, no descarta que se siga extendiendo. La estrategia, por lo que se desprende de sus palabras, apunta a que la Justicia determine cuanto de verdad hay en el material que esos perfiles difundieron y, sobre todo, cuanto dano concreto le generaron a su entorno.
Aun asi, la propia cantante reconocio que la pelea judicial no le devuelve lo perdido en el mientras tanto. "Como lo limpio? cuando la gente ya cree que es asi", se pregunto, dejando al descubierto el fondo de la cuestion: aunque la Justicia termine acknowledging que el rumor fue una construction deliberada, la etiqueta de tercera en discordia ya quedo pegada en la cabeza de miles de personas que leen portales y miran TikToks sin chequear fuentes. Y es justamente ese punto, el de la memoria colectiva, el que el Estado todavia no resolvio: no hay en la Argentina, mas alla de los juicios individuales, una politica publica robusta que obligue a las plataformas a hacerse cargo de las campanhas de desinformacion que se montan alrededor de figuras publicas y terminan arrastrando a sus familias. Acosta, como Luck Ra y como tantos otros antes que ellos, termina resolviendo por su cuenta, del escenario al juzgado, lo que en cualquier pais con legislacion moderna sobre desinformacion se trataria como un problema sistematico y no como un caso aislado. La cita en septiembre, en ese sentido, no es solo una instancia de mediacion: es el termometro de hasta donde llega, en este pais, la proteccion del honor de un ciudadano comun.
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