Un jueves negro para la inteligencia artificial: ChatGPT, Claude y Grok se cayeron a la vez y millones de usuarios quedaron a oscuras
La caída simultánea de las tres plataformas más usadas del mundo dejó sin servicio a personas y equipos de trabajo en Argentina, México, Colombia, España y Estados Unidos. Las compañías reconocieron los errores y empezaron a restaurar los sistemas de manera gradual.
El sol pegaba de lleno sobre la vereda cuando el teléfono empezó a sonar más de lo habitual en esta redacción. Eran mensajes de lectores, de programadores, de estudiantes y de gente que, como uno, había tomado el café con la rutina ya aceitada: abrir ChatGPT o Claude para resolver algo del día y encontrarse con una pantalla en blanco o un mensaje de error que no decía mucho. No era un problema local, ni un corte de fibra en la oficina. Era algo mucho más raro y mucho más grande: las tres plataformas de inteligencia artificial más usadas del mundo se habían caído al mismo tiempo.
El fenómeno ocurrió durante la mañana de un jueves y se extendió durante varias horas. ChatGPT, la herramienta de OpenAI; Claude, la familia de modelos de Anthropic; y Grok, el asistente de xAI, mostraron fallas graves y simultáneas que impidieron a millones de personas enviar mensajes, iniciar sesión o utilizar las herramientas asociadas. Los reportes de interrupción se multiplicaron en Estados Unidos, España, México, Colombia y Argentina, lo que confirma que el origen del problema estuvo en la infraestructura global de cada compañía, no en los servidores locales.
Los síntomas fueron casi calcados
En los tres casos el cuadro se pareció demasiado como para ser casualidad. Las interfaces no cargaban, los chats devolvían errores, las sesiones se cerraban solas y, en el caso de ChatGPT, tampoco respondía Codex, la herramienta orientada a programación, ni las aplicaciones móviles. Anthropic notificó errores elevados en distintas versiones de sus modelos, incluido Opus, mientras que Grok registró un pico marcado de desconexiones que bloqueó sus funciones automatizadas y también la versión integrada en la red social X.
OpenAI fue la que más rápido habló en público y confirmó, mediante un comunicado técnico, la existencia de problemas y errores graves en su servicio. La empresa aseguró que implementó medidas de mitigación y que empezó a monitorear la restauración progresiva de los sistemas. Anthropic reconoció la magnitud de las fallas sin precisar una causa única, y xAI también admitió los inconvenientes y comenzó a levantar sus servicios de forma escalonada.
Qué pasó en Argentina
Acá arriba, en el norte y también en Buenos Aires, la mayoría de los reportes que llegaron al portal apuntaban en la misma dirección: la caída se sentía desde Argentina pero el origen estaba lejos. Usuarios de oficinas, estudios jurídicos, equipos de marketing y programadores freelancers relataron que sus flujos de trabajo quedaron interrumpidos durante la mañana. María, del pueblo de San Antonio de Areco, me escribió por mail para contarme que tiene un emprendimiento de textiles y usa ChatGPT a diario para responder mensajes de clientes en inglés: me dijo, textualmente, que se quedó como loca viendo que la página no cargaba y que tuvo que volver al traductor de toda la vida. Son escenas chicas, casi domésticas, que muestran hasta dónde se metió la inteligencia artificial en la rutina de gente común.
Por qué importa que tres gigantes se caigan juntos
La escena deja una enseñanza que a esta altura ya no es nueva pero que cada tanto vuelve a golpear: delegamos tareas sensibles en servicios que, por más gigantes que sean, no son infalibles. Un jueves cualquiera, sin aviso, millones de personas del otro lado del mundo se quedaron sin la herramienta que usan para laburar, estudiar o resolver un trámite. Y lo más llamativo es que las tres plataformas más fuertes del mercado cayeron juntas, como si alguien hubiera apretado un interruptor global.
Las compañías ya empezaron a restaurar los sistemas de manera gradual y, según los últimos reportes, los servicios fueron volviendo a la normalidad con el correr de las horas. Pero la pregunta de fondo queda flotando, y es la que me dejó María, la de Areco, mientras esperaba que ChatGPT volviera a responder: "Yo entiendo que la tecnología falla, pero cuando te la venden como si fuera magia, uno espera que no pase esto un jueves a la mañana, con toda la gente trabajando". Tiene razón. Acá, la magia sigue siendo bastante terrenal.
