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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Un millón de robots y un debate abierto: la automatización en Amazon deja la cuenta de los accidentes al rojo vivo

La empresa más robotizada del mundo superó el millón de unidades en sus depósitos y, al mismo tiempo, mantiene más de 1,5 millones de empleados. Sus propios registros muestran que los centros con máquinas registran 28% más accidentes que los que no las tienen, y el Congreso de ese país ya puso la lupa sobre las condiciones laborales.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 3 d
Un millón de robots y un debate abierto: la automatización en Amazon deja la cuenta de los accidentes al rojo vivo

En un galpón cualquiera de los cientos que Amazon tiene repartidos por el mundo, el ruido de fondo ya no es sólo de cintas transportadoras y zorras con paquetes: es un zumbido constante de motores eléctricos que mueven estanterías del tamaño de un piano de cola sin que nadie las empuje. La compañía superó el millón de robots operando en sus depósitos y, según su propio reporte anual de 2025, sostiene en paralelo una plantilla de más de 1,5 millones de empleados a tiempo completo y parcial. Para dimensionar lo que eso significa, basta un dato: no hay ninguna otra organización en el planeta con un parque de máquinas de ese tamaño trabajando bajo un mismo techo. Y la cifra va camino a crecer todavía más, porque la empresa ya construye nuevas fábricas en Austin, Texas, y en Greenwood, Indiana, mientras su directora financiera adjunta anticipó que el parque de brazos robóticos se más que duplicará a lo largo de este año.

Una historia que arrancó en 2012, cuando Amazon le cambió el paso a la logística

El punto de inflexión fue la compra de Kiva Systems, una fabricante de robots con ruedas que acercan estanterías enteras a los trabajadores en lugar de obligarlos a recorrer pasillos interminables. De esa adquisición nació Amazon Robotics y una línea de modelos que se fueron sofisticando con los años. Hércules y Titán mueven estructuras pesadas; Proteo fue el primero en circular libremente entre personas gracias a sus sensores. Para poner orden en el tráfico de tantas máquinas en espacios reducidos, la empresa desarrolló DeepFleet, un sistema de inteligencia artificial que coordina los desplazamientos internos y que, según sus propias mediciones, redujo en 10% el tiempo de traslado de la flota.

Brazos con tacto, cámaras y ventosas: la nueva generación

Los desarrollos más recientes son brazos robóticos dotados de inteligencia artificial que ya forman parte del paisaje cotidiano en los depósitos. Robin utiliza ocho ventosas para separar paquetes de pilas desordenadas. Cardinal puede acomodar bultos de hasta 22 kilos dentro de carritos. Sparrow reconoce cientos de millones de productos distintos para reponer cajones. Y el último en aparecer es Vulcan, el primer brazo de la compañía con sensores de fuerza que le otorgan una forma de tacto: está en funcionamiento desde 2025 en plantas de Spokane, Washington, y Hamburgo, Alemania, con una expansión proyectada para 2027.

Scott Dresser, vicepresidente de Amazon Robotics, sostiene que el objetivo es que las máquinas asuman las tareas de mayor riesgo físico y que los humanos se concentren en las de mayor valor agregado. Sin embargo, los datos disponibles complican ese argumento. Una investigación de 18 meses de la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de Estados Unidos, concluida en diciembre de 2024, determinó que los depósitos de Amazon registraron 30% más accidentes que el promedio de la industria en 2023. Y los registros internos de la propia empresa, divulgados en el reporte citado por la prensa especializada, señalan que los centros automatizados tienen una tasa de accidentes 28% mayor que los que todavía operan sin esa tecnología. La paradoja es difícil de esquivar: a más robots, más incidentes.

Lo que la compañía dice y lo que muestran los papeles

La narrativa oficial de la empresa es que la automatización libera a los operarios de los movimientos repetitivos y del levantamiento de peso, las dos causas más frecuentes de lesiones musculoesqueléticas en el sector. Los números internos, en cambio, cuentan otra historia: en los depósitos más robotizados, los trabajadores conviven con máquinas que circulan a su alrededor, comparten pasillos con brazos que levantan bultos y se exponen a modalidades de trabajo más fragmentadas, con tiempos medidos al segundo. El debate sobre el impacto real de la automatización en las condiciones laborales sigue abierto, y no alcanza con mirar el parte de prensa: hay que mirar la planilla de accidentes. Mientras la flota siga creciendo, la pregunta de fondo es si el millón de robots que ya trabaja dentro de Amazon está reduciendo los riesgos del depósito o simplemente está cambiando su naturaleza. La respuesta, por ahora, la tienen los papeles del Senado de Estados Unidos, no los videos corporativos.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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