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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una avalancha en el filo del Chapelco sorprendió a dos esquiadores que zafaron de milagro en pleno descenso

El jueves por la tarde una masa de nieve se desprendió en el sector posterior del cerro, a casi 1.980 metros de altura, en un área no habilitada para esquiar. Dos personas que bajaban cerca del lugar quedaron a metros del frente blanco y se salvaron sin un rasguño. El complejo activó el protocolo y pidió no salirse de las pistas señaladas.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 41 d
Una avalancha en el filo del Chapelco sorprendió a dos esquiadores que zafaron de milagro en pleno descenso

La tarde del jueves se puso densa en la parte alta del Chapelco. El sol pegaba de lleno sobre la nieve recién caída y, en el filo del cerro, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, empezó a crujir lo que nadie quería escuchar: una masa de nieve se desprendió del sector posterior y bajó como un río blanco por la ladera. No era una zona habilitada para esquiar, pero igual había gente cerca. Dos esquiadores que hacían su bajada en zigzag quedaron a pocos metros del avance de la placa y, por suerte, alcanzaron a correrse. Salieron ilesos. Eso es lo primero que vale la pena decir: los dos se salvaron.

Desde abajo, el episodio se vio como una nube que crecía y bajaba demasiado rápido. Personas que estaban en las inmediaciones alcanzaron a registrar la secuencia con sus teléfonos y las imágenes muestran, sin trampa, la velocidad con la que se mueve una avalancha cuando se desengancha del filo. En Chapelco activaron el protocolo en el momento: cerraron el paso al sector, despejaron el área y empezaron a revisar la estabilidad de la montaña. No hubo que lamentar heridos, y eso, en estas latitudes y con esta nieve, siempre es una buena noticia.

Por qué se sale la nieve

Las avalanchas no aparecen porque sí. Son una mezcla de factores que se van acumulando hasta que la ladera dice basta. Cuando se acumulan capas de nieve con distinta consistencia, cuando sube o baja bruscamente la temperatura, cuando el viento redistribuye la nieve hacia ciertos puntos y forma cornisas, y cuando la pendiente tiene la inclinación justa, la montaña empieza a trabajar. Si a eso se le suma el peso de una persona pasando por un sector no habilitado, la sobrecarga puede ser la última ficha que dispara el desprendimiento. Por eso los centros de esquí delimitan con precisión las zonas seguras y piden, casi rogando, que nadie se salga de las pistas señaladas.

Qué pasó en el filo del Chapelco

  • El desprendimiento fue en el sector posterior del filo, a casi 1.980 metros sobre el nivel del mar, fuera del dominio esquiable.
  • Dos esquiadores que descendían cerca del área quedaron a pocos metros del frente de nieve y se alejaron sin lesiones.
  • El complejo activó el protocolo, mantuvo el área despejada y comenzó la evaluación de estabilidad de la ladera.
  • Las autoridades recordaron que el filo no está señalizado ni autorizado para la práctica del esquí y recomendaron permanecer dentro de las zonas habilitadas.
  • La temporada en Chapelco se extiende hasta el 30 de septiembre.

Acá arriba, en la cordillera, uno aprende rápido que la montaña tiene sus tiempos y que no avisa. El Cerro Chapelco lo dejó claro una vez más: la nieve es linda para mirar, hermosa para esquiar, pero cuando se mueve sola conviene estar lejos. Los dos esquiadores que bajaban cerca del filo lo entendieron ese jueves, cuando la montaña les pasó al lado y les dio tiempo justo para zafar. Como me dijo Jorge, un vecino de San Martín de los Andes que estaba tomando un café en la base del cerro y todavía no podía creer lo que había visto en su teléfono: "La nieve te da todo y te lo quita en un segundo, por eso hay que quedarse siempre en las pistas marcadas". La temporada sigue hasta el 30 de septiembre y el cerro va a seguir recibiendo gente, pero la montaña, como siempre, hace lo que quiere.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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