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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una batería chiquita que suena enorme: Milo, el niño de cinco años que toca en el Gran Rex

PJ Kids, el trío que armaron Periko y Jessi León junto a su hijo, abre este domingo el show de Los Meñiques de la Casa. Rock, funk y temas para cantar en familia con un baterista que todavía va a la primaria.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 26 d
Una batería chiquita que suena enorme: Milo, el niño de cinco años que toca en el Gran Rex

Lo que pasa en el escenario del Gran Rex este domingo 20 de septiembre empieza, en realidad, mucho antes y que las luces de la calle. Arranca en una casa cualquiera, después de que el timbre de la escuela deja de sonar, cuando un nene de cinco años se sienta en el living frente a su batería y empieza a sacarle sonidos que ya tienen forma de canción. A ese nene lo llaman Milo, y es el corazón de PJ Kids, el trío familiar que completan sus padres, Periko y Jessi León.

Una noche en familia y a todo ritmo

La banda llega al Gran Rex como invitada de apertura de Los Meñiques de la Casa, y lo que se va a ver arriba del escenario es, ni más ni menos, lo que pasa en la casa de ellos cuando improvisan después de merendar: rock, funk, ritmos latinos y letras que hablan de cosas que les pasan a los chicos todos los días. La comida, la confianza en uno mismo, el miedo a la oscuridad. Temas como Cree en ti y Monstruos funcionan casi como un manual de supervivencia para la infancia, pero con bajo, teclados y una batería que la toca un niño que todavía tiene que pedir permiso para ir al baño.

“Las canciones las pensamos para que Milo pudiera tocarlas también en los recitales. En el estudio, él va proponiendo los ritmos y nosotros los vamos ajustando.”Periko

En un año y medio editaron dos discos. Primero llegó Hecho en casa para tu casa y después Somos un equipo, donde Milo se mandó con todas las baterías. La lógica es la misma que la de la casa: si la canción funciona en el living, con un nene zapateando en el piso y pegándole a los tambores, tiene que funcionar también en un teatro para tres mil personas. Y por lo que muestran en sus redes, funciona.

  • Actúan en el Gran Rex el domingo 20 de septiembre, abriendo el show de Los Meñiques de la Casa.
  • Llevan dos discos publicados en poco más de un año, con baterías íntegramente grabadas por Milo.
  • Superaron los 15 millones de visualizaciones en YouTube en el último año.
  • Se presentaron en el James L. Knight Center y el Fillmore Theater de Miami.
  • Tienen una colaboración con Canticuénticos prevista para fin de año y un tercer disco anunciado para 2026.

La infancia como método de trabajo

Lo cuentan y uno lo entiende enseguida: la banda se organiza en función de un nene que tiene que ir a la escuela, hacer la tarea y, cuando se le canta, bajarse del estudio para jugar al fútbol o ponerse a amasar plastilina. Las grabaciones domésticas se ajustan a los momentos en que Milo tiene ganas de participar, y los ensayos suelen arrancar después de clases, pasando de canciones de rock que les gustan a ellos al repertorio propio. Cuando Milo quiere terminar, se termina. Así, sin más. Esa es la regla que manda en PJ Kids, y por eso suena tan fresca.

Antes de esto, Periko y Jessi venían de años como dúo de pop y hasta con nominaciones al Latin Grammy en el currículum. Se habían tomado un impasse de casi cinco años para producir a otros artistas, hasta que Milo, que por entonces tenía unos tres años y medio, se les sentó delante de la batería y empezó a marcar el ritmo. Lo que iba a ser un juego de cuarentena terminó convertiéndolos en banda otra vez, y los devolvió a los escenarios con público que canta las canciones a los gritos.

Lo que se viene

La gira los encuentra pisando fuerte por la Argentina, después de las escalas en Miami, y con la cabeza puesta en lo que viene. Para fin de año está prevista una colaboración con Canticuénticos, y ya hay un tercer disco en carpeta, anunciado para el año que viene. Pero esta vez la urgencia es otra: subir al escenario del Gran Rex, mirar hacia abajo, ver las caras de los chicos y de los padres, y comprobar que eso que empezaron en una sala de casa sigue haciendo mover el cuerpo a miles de desconocidos. Después, Milo se va a comer una hamburguesa con sus padres, como cualquier domingo.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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