Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una semana aislados entre el barro: la odisea de una madre y sus tres hijos en la meseta de Catán Lil

Una mujer con tres chicos de 14, 12 y 10 años quedó incomunicada en el Paraje La Pileta, sin poder comprar comida durante siete días. Efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas avanzaron 12 kilómetros por un camino anegado para rescatarla.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 8 h
Una semana aislados entre el barro: la odisea de una madre y sus tres hijos en la meseta de Catán Lil

Acá arriba, en la meseta neuquina, el sol pega de una manera distinta: cae a plomo sobre la greda, el viento levanta polvo y, cuando llueve, el paisaje se vuelve otra cosa. Los caminos vecinales, esos trazos finitos que unen los parajes con el pueblo más cercano, se transforman en ríos de barro y greda suelta que nadie puede cruzar sin arriesgar el vehículo. Eso fue lo que le pasó a una familia del Paraje La Pileta, en el departamento Catán Lil: quedó aislada durante una semana entera, sin poder salir a buscar alimentos.

La protagonista de esta historia es una mujer, esposa de un productor rural de 82 años, que estaba con sus tres hijos de 14, 12 y 10 años. Las lluvias torrenciales de las últimas semanas habían convertido los accesos al paraje en una trampa. Cuando los efectivos de la Comisaría 31 de Las Coloradas recibieron el llamado, el miércoles a las 16, la voz al otro lado de la línea llegaba entrecortada y la situación no terminaba de definirse.

Doce kilómetros contra el barro

Los policías se movilizaron primero al Paraje Cortaderas para recabar más información, pero el panorama seguía sin quedar claro. Decidieron ingresar de todas formas. Un primer móvil avanzó 12 kilómetros por un camino vecinal completamente anegado, entre lluvia, barro y greda suelta, hasta llegar finalmente al Paraje La Pileta, ubicado a unos 10 kilómetros de Las Cortaderas. Lo que encontraron fue una familia en emergencia alimentaria: la mujer llevaba siete días sin poder salir a proveerse de comida.

Un segundo vehículo se sumó al operativo. En total, seis efectivos confirmaron que la urgencia era real y empezaron a coordinar la asistencia. El procedimiento, según contó el subcomisario Ángel Salazar, jefe de la unidad, fue lo más directo posible: "Personal policial puso a disposición el recurso humano y automotriz para realizar las tareas pertinentes".

Cómo fue el rescate

  • Los efectivos trasladaron a la mujer fuera del paraje, hasta un punto donde un familiar pudo entregarle provisiones.
  • Luego la acompañaron de regreso al Paraje La Pileta con los alimentos para ella y sus tres hijos.
  • Cuando los policías se retiraron, los tres chicos ya tenían qué comer en la mesa.

Desde Las Coloradas, un vecino del pueblo que conoce la zona me decía con una mezcla de alivio y resignación que esto, acá arriba, no es una rareza: "Cuando llueve fuerte, te quedás adentro y rezás para que no te falte nada. El día que te falta, recién ahí te das cuenta lo lejos que estás de todo". Las lluvias de las últimas semanas pegaron justo en la época de pariciones, con los productores rurales con el tiempo y la cabeza puestas en el campo, y dejaron al descubierto algo que en la meseta se sabe de memoria: para las familias crianceras que viven en parajes alejados, el aislamiento no es una contingencia excepcional, sino un riesgo latente cada vez que el clima se complica.

Doce kilómetros de barro pueden traducirse en varios días sin acceso a la localidad más cercana. Y esa distancia, para una familia sin reservas, escala rápido a una emergencia. El caso del Paraje La Pileta dejó al descubierto la geografía más cruda de la Patagonia rural, esa en la que un llamado a la policía y un móvil que se anima a meterse entre el barro y la greda son, muchas veces, la diferencia entre pasar hambre y llegar a la noche con un plato de comida en la mesa. Como me decía el mismo vecino de Las Coloradas, casi en voz baja, mientras miraba el horizonte: "Acá estamos solos, pero cuando la cosa se pone brava, aparece alguien. Siempre aparece alguien".

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar