Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una semana bajo el agua: la trama de las lluvias que no aflojan en Neuquén y la pulseada diaria de las cuadrillas para que la ciudad no se detenga

Siete jornadas seguidas de chaparrones pusieron en marcha el protocolo de emergencia municipal. Cómo funciona el sistema de desagües, qué tareas hacen los equipos en la calle y dónde llamar para pedir ayuda cuando el agua se mete en la vereda.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 4 d
Una semana bajo el agua: la trama de las lluvias que no aflojan en Neuquén y la pulseada diaria de las cuadrillas para que la ciudad no se detenga

Acá arriba, en Neuquén capital, el cielo lleva siete días sin dar tregua. La lluvia cae y vuelve a caer, con esa insistencia que va dibujando charcos, empastando las calles de tierra y obligando a los vecinos a calcular cada salida. El sol apenas se asoma entre nubes y la vereda de muchas manzanas se transformó en una pequeña pileta. Es el escenario que encontró el municipio cuando resolvió activar el esquema de emergencia que coordina a varias áreas juntas, todas empujando para el mismo lado.

En diálogo con este medio, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, explicó cómo se distribuyen los equipos y por qué, pese a la insistencia del agua, la infraestructura de la ciudad resistió en las zonas más pobladas. La clave, dijo, está en que los desagües pluviales están pensados para absorber entre 15 y 20 milímetros acumulados por día, un número que esta semana quedó permanentemente testeado.

El centro respondió, el Bajo respira

El sector que mejor rindió fue la avenida Mosconi, donde las obras recientes cambiaron el sistema pluvial y las colectoras nuevas derivaron el agua hacia los ductos principales con bastante velocidad. Eso permitió que el Bajo, la zona históricamente más castigada por los cortes de tránsito y los locales inundados, tuviera esta vez una semana más llevadera, según la lectura del Palacio Municipal.

Cuadrillas en la calle, tareas bien puntuales

Defensa Civil, Limpieza Urbana, Espacios Verdes, Mantenimiento Vial e Infraestructura trabajan desde el primer día de alerta. Las acciones prioritarias que llevan adelante son tres: desobstrucción de rejillas, limpieza de bocas de tormenta y mantenimiento de los ductos principales. En el cruce de Chubut y Santa Cruz se vio trabajar a equipos Vactor, unas máquinas que succionan sedimentos y restos de obra que con el tiempo van reduciendo la capacidad de captación del pluvial.

Adónde va el agua que sale de la ciudad

El sistema de desagüe neuquino tiene dos destinos bien definidos: el arroyo Durán y el canal Villa María, que terminan volcando en el río Limay. Cuando el Limay crece y la presión sobre el arroyo se vuelve preocupante, el municipio recurre a las lagunas de atenuación del barrio 127 Hectáreas, un predio de más de nueve hectáreas que funciona como una gran esponja: absorbe el excedente, baja el nivel del arroyo y acelera el drenaje en los barrios del sur.

Barrios sin asfalto: el barro como límite

En las calles de tierra de la Meseta y Valentina Norte, donde no hay cordón cuneta ni pavimento, la situación cambia de color. El ingreso se vuelve casi imposible para la maquinaria pesada, así que las cuadrillas recurren a motobombas para retirar el agua estancada y abrir camino al paso de los vecinos y del transporte. La nivelación y la reparación definitiva de esas arterias quedan pendientes: recién se retomarán cuando el suelo esté firme y deje de moverse como un puré.

Pronóstico y números útiles

  • Para reportar anegamientos y emergencias, la línea 103 de Defensa Civil y el 147 del municipio están disponibles las 24 horas.
  • El pronóstico anticipa lluvias variables hasta el viernes, con probabilidad de tormentas puntuales en distintos puntos de la ciudad.
  • Las zonas más comprometidas siguen siendo los sectores sin asfalto de la Meseta y Valentina Norte, donde el barro condiciona el acceso de los equipos.
  • La capacidad de drenaje fue puesta a prueba toda la semana y, según el municipio, respondió dentro de los parámetros previstos en el casco céntrico.

Antes de cerrar la nota, me acerco hasta la esquina de un almacén del Bajo, donde Don Osvaldo Cardonea, vecino de toda la vida del barrio, atiende detrás del mostrador con la puerta levantada para que entre algo de aire. Le pregunto cómo viene llevando la semana y se queda pensando un segundo, mientras acomoda unas bolsas de harina que la humedad amenaza. Y ahí nomás, mientras mira la calle todavía mojada, me dice con esa calma de quien ya vio llover muchas veces: «Mire, uno se acostumbra, pero cuando se mete el agua es feo. Por suerte esta vez escurrió rápido y pudimos trabajar tranquilos».

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar