Saltar al contenido
Sábado, 17 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Portada › Vida ›
Vida /

Una semana encapotada: por qué el AMBA lleva días sin ver el sol y cuándo podría asomar

Un centro de altas presiones instalado sobre el Atlántico actúa como un tapón atmosférico y mantiene la zona metropolitana de Buenos Aires bajo un cielo gris, húmedo y fresco. El fenómeno se extiende al menos hasta el viernes y recién podría empezar a aflojarse hacia el inicio de la semana próxima.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 3 d
Una semana encapotada: por qué el AMBA lleva días sin ver el sol y cuándo podría asomar

Acá arriba, en lo que suele ser el patio de una mañana de primavera, el sol hace rato que no aparece. Lo que se ve sobre la ciudad y el conurbano bonaerense es un cielo de plomo, tan uniforme que parece pintado con aerosol, y un aire húmedo que se pega a la campera. Para los vecinos de la zona metropolitana de Buenos Aires, el arranque de octubre viene con un condimento inesperado: una racha de días encapotados, con lloviznas intermitentes y temperaturas que se mueven entre los 11 y los 18 grados, muy lejos de lo que el calendario suele prometer para esta altura del año.

Lo que está pasando tiene nombre y apellido en el vocabulario de los meteorólogos: lo llaman bloqueo atmosférico. En pocas palabras, un centro de altas presiones se quedó estacionado sobre el océano Atlántico y funciona como una especie de muralla invisible que impide que otras masas de aire entren a la región y cambien el tiempo. Mientras esa muralla siga firme, el AMBA queda atrapado en un patrón húmedo y fresco que se retroalimenta día tras día.

Por qué se sostiene el gris

El bloqueo actúa como un obstáculo en la circulación regional. En lugar de rotar con normalidad, los sistemas atmosféricos quedan derivados o directamente frenados, y eso provoca que el mismo esquema de mal tiempo se repita jornada tras jornada. El resultado es que el sol pelea por asomar entre las nubes, los vientos predominantes soplan del este y del sudeste —los más cargados de humedad sobre la franja ribereña— y la sensación térmica se mantiene varios escalones por debajo de lo que sería un octubre típico en la región.

No es un temporal ni una alerta: no hay lluvias constantes ni acumulados significativos. Lo que hay es una persistencia molesta, una mezcla de lloviznas débiles, cielo cubierto y un ambiente pesado que se hace sentir sobre todo a primera hora de la mañana y al caer la tarde, cuando la humedad se nota en cada esquina.

El pico de inestabilidad: miércoles y jueves

Dentro de este panorama sombrío, hay dos jornadas que se perfilan como las más movidas de toda la semana. El miércoles y, sobre todo, el jueves se concentran las chances concretas de precipitación: la probabilidad supera el 70 por ciento y se esperan chaparrones ocasionales, con registros que podrían llegar hasta los 5 milímetros el miércoles y hasta los 10 milímetros el jueves. Es el momento en el que conviene tener el paraguas a mano y, si se puede, dejar las actividades al aire libre para otro día.

  • Mínimas entre 11 y 13 °C y máximas que no superarán los 18 °C.
  • Vientos del este y sudeste, con ráfagas de hasta 40 km/h en la zona ribereña.
  • Miércoles y jueves con probabilidad de lluvias por encima del 70%.
  • Viernes todavía cubierto, con nuevas lloviznas y temperaturas entre 13 y 17 °C.
  • Recién el lunes de la semana siguiente asomarían condiciones más estables y con mayor presencia de sol.

Viento, río y sensación de frío

Para quienes viven cerca del Río de la Plata, el viento es un actor central de la semana. Hacia el tramo central de los días más inestables, las ráfagas podrían alcanzar los 40 kilómetros por hora, con velocidades sostenidas de entre 10 y 20 km/h. Ese combo de humedad y ráfagas constantes termina de componer una sensación térmica más baja que la del termómetro y explica por qué, en más de un barrio del conurbano norte, la gente ya volvió a sacar el saco grueso del placard.

El viernes seguirá siendo un día mayormente cubierto, con algunas lloviznas aisladas y temperaturas que apenas se moverán entre los 13 y los 17 grados. Recién durante el fin de semana asomará una tenue mejoría, con menor probabilidad de lluvias, y las condiciones más estables —con cielo más abierto y algo más de sol— están previstas para el arranque de la semana siguiente, cuando el centro de altas presiones empiece a desplazarse y deje pasar, finalmente, otro tipo de aire sobre la región.

“Mirá, yo al principio pensé que era un día suelto, pero ya van cinco así seguidos. Lo raro es que no llueve fuerte, pero el cielo no se abre nunca y a la tarde ya tenés que cerrar la ventana porque entra frío. Uno se acostumbra, pero cuando aparece un ratito de sol, lo festeja como si fuera un gol.”Eduardo Romero, vecino de San Isidro
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

Te puede interesar