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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Verónica cede dos plantas en Santa Fe por 15,5 millones de dólares y arrastra un pasivo que cuadruplica lo recaudado

La láctea, en concurso preventivo desde agosto, acordó la venta de sus establecimientos de Clason y Suardi a dos firmas con las que ya operaba bajo la modalidad de fasón. La operación, todavía sujeta a aprobación judicial, solo cubriría cerca del 20% de una deuda que, en junio pasado, se acercaba a los 118.500 millones de pesos.

Por Verónica NievaEconomía y comercio · · hace 43 d
Verónica cede dos plantas en Santa Fe por 15,5 millones de dólares y arrastra un pasivo que cuadruplica lo recaudado

La empresa láctea Verónica, fundada en 1923 en la provincia de Buenos Aires y con en Santa Fe, avanzó en la venta de dos de sus tres plantas industriales como parte de su concurso preventivo. El acuerdo contempla el traspaso de los establecimientos de Clason y Suardi a dos sociedades con las que ya trabajaba bajo contratos de fasón, en una operación que aportaría 15,5 millones de dólares y absorbería a 225 empleados, según consta en el expediente que tramita ante el Juzgado Comercial N° 17.

Una deuda que se aleja del precio de venta

Vamos a los números. La operación total, de concretarse, apenas raspa la superficie del pasivo declarado por la compañía. Al 30 de junio de 2026, la deuda de Verónica ascendía a 118.496 millones de pesos, una cifra que equivale a más de cuatro veces los 15,5 millones de dólares que ingresarán por la venta, tomando como referencia el tipo de cambio del mercado paralelo de esa misma jornada, en torno a los 1.220 pesos por dólar.

  • Clason: 9 millones de dólares, con transferencia a Lacterra S.A.S.
  • Suardi: 6,5 millones de dólares, con transferencia a Copalac S.A.S.
  • En ambos casos se transfieren inmuebles, maquinaria y activos vinculados a cada establecimiento.
  • Los 225 empleados de las dos plantas quedan a cargo de las sociedades compradoras.

La composición del pasivo, desagregada en el expediente, muestra el peso de las obligaciones fiscales y previsionales, que concentran 76.245 millones de pesos, seguidas por las deudas comerciales con 26.861 millones, las laborales con 10.357 millones y las financieras con 4.211 millones. El resto corresponde a conceptos menores.

En comparación con el año anterior, la situación financiera de la empresa se deterioró de manera marcada. Verónica registró pérdidas por 28.549 millones de pesos en su último ejercicio, frente a una ganancia de 3.414 millones en el período previo, y sus volúmenes de venta cayeron 26,5%, al pasar de 94.798 toneladas en 2025 a 69.692 toneladas en el ejercicio cerrado este año, de acuerdo con la información aportada por la propia compañía al expediente judicial.

Fasón y antecedentes de los compradores

Antes de la transferencia formal, las dos firmas adquirientes ya producían dentro de esos mismos galpones. Copalac comenzó a utilizar la planta de Suardi el mes pasado, lo que permitió reactivar una fábrica que llevaba ocho meses sin actividad, mientras que Lacterra firmó un contrato similar en Clason en julio, aunque la producción todavía no arrancó porque las instalaciones permanecen en proceso de reacondicionamiento tras ocho meses de paralización, ya que estaban inactivas desde enero.

El juzgado interviniente solicitó a Verónica que acredite los estatutos y la composición accionaria de ambas compradoras, y que detalle los criterios con los que fueron elegidas, sus antecedentes comerciales y financieros, y si existieron otras ofertas consideradas para esos activos.

Qué queda afuera del acuerdo

La tercera planta, radicada en la localidad santafesina de Lehmann, permanece sin actividad y cuenta con 112 empleados. La empresa evalúa distintas alternativas para su reactivación, aunque todavía no definió un camino concreto. Desde enero pasado, Verónica no abona salarios a su personal, una situación que se extiende a los trabajadores de los tres establecimientos.

En lo inmediato, la venta no alcanza para sanear el balance de la compañía, dado que los fondos comprometidos cubren apenas alrededor del 20% del pasivo total declarado. Para una familia del norte argentino que adquiere productos lácteos con regularidad, lo que se juega en este proceso excede la novedad empresaria: si el concurso no consigue financiamientos frescos o nuevas ventas de activos, la cadena de pagos a proveedores, camioneros y tamberos puede resentirse en los próximos meses, con el consecuente impacto en la oferta y en el precio góndola de productos como quesos, manteca y leche en sachet en las provincias del NOA y del NEA.

VN
Verónica NievaEconomía y comercio

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