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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Viajar en colectivo puede costar hasta cuatro veces más según la ciudad donde se vive

El boleto mínimo de colectivo oscila entre $743 y $3.176 según la ciudad. Pinamar lidera el ranking de las más caras, mientras los servicios de jurisdicción nacional del AMBA son los más baratos del país. La diferencia entre los extremos supera los $2.400 por pasaje. Al mismo tiempo, la cantidad de pasajeros en el AMBA cayó más de 10% en un año y el costo real que paga cada usuario subió 225% desde 2022.

Por Verónica NievaEconomía y comercio · · hace 5 d
Viajar en colectivo puede costar hasta cuatro veces más según la ciudad donde se vive

El precio de un viaje en colectivo no es el mismo en todo el país. Un relevamiento de la Asociación Argentina de Empresarios del Transporte Automotor sobre tarifas urbanas muestra una brecha de más de $2.400 entre el boleto mínimo más caro y el más barato. En términos comparativos, el pasaje mínimo en Pinamar cuesta más de cuatro veces lo que se paga por el boleto nacional en el AMBA, una distancia que ilustra la dispersión tarifaria existente entre los distintos distritos del país. Para dimensionar el fenómeno, vamos a los números.

Las ciudades más caras para viajar en colectivo

Pinamar se ubica en la cima del ranking con una tarifa de $3.176 por pasaje, sin variación respecto del mes anterior. La siguen San Martín de los Andes, con $2.900; Pergamino, con $2.784; Eldorado, con $2.500; y Centenario, con $2.478. En el tramo siguiente aparecen Partido de la Costa, con $2.410 y una suba de 20% respecto de septiembre; Bariloche, con $2.333; Orán, con $2.200; y Rosario y Córdoba, ambas con $2.150. Rosario registró un incremento de 25% frente al mes anterior, lo que refleja un cuadro de ajustes significativos en el interior del país.

Los boletos más accesibles del país

En el otro extremo, los colectivos de jurisdicción nacional del AMBA tienen el boleto más accesible del país: $743. La Ciudad de Buenos Aires cobra $920, con una suba de 3,66% respecto de septiembre, mientras que el AMBA bonaerense llega a $1.215, tras un incremento de 4,39%. Entre los valores más bajos también figuran Ramallo, con $950, y La Rioja, Villa Mercedes y General Pico, las tres con $1.000. La diferencia es notable y resulta determinante para el bolsillo de los usuarios según el distrito en el que vivan.

La comparación interanual también muestra contrastes relevantes. La Ciudad de Buenos Aires aplica una suba de 3,66% respecto de septiembre, en línea con un escenario de ajustes paulatinos, en tanto que el AMBA bonaerense registra un alza de 4,39% en igual período. Por su parte, Partido de la Costa muestra un salto de 20% y Rosario, de 25%, de acuerdo con los datos del relevamiento de la cámara empresaria.

Menos pasajeros y mayor costo real en el AMBA

Más allá del precio, el sistema del AMBA transporta menos gente. En septiembre de 2026 el promedio diario de pasajeros en días hábiles fue de 8.232.858, contra 9.158.089 del mismo mes del año anterior; una baja de 10,1%, equivalente a 925.231 viajes menos por día. Los sábados la caída fue de 12,1% y los domingos, de 9,8%, lo que ratifica una tendencia descendente en la demanda.

La merma se extiende en el tiempo. Entre agosto de 2022 y agosto de 2026 los viajes mensuales en el AMBA pasaron de 241 millones a 200 millones, es decir, 41 millones de viajes menos por mes. En ese mismo período, medido en pesos constantes, el costo real por pasajero subió 225%, de $244 a $794. El subsidio real, en cambio, bajó 37%. El resultado es un cambio en quién financia el sistema: en 2022 el pasajero cubría el 15% del costo total; hoy cubre el 43%.

Para una familia del norte del país, el cuadro se traduce en un peso desigual del transporte en el presupuesto cotidiano, dado que las localidades con tarifas más elevadas coinciden en muchos casos con ciudades del norte y la Patagonia. Mientras un usuario del AMBA paga $743 por el boleto nacional mínimo, otro de Pinamar debe desembolsar $3.176 por el mismo servicio, una diferencia que impacta de lleno en la economía doméstica y acentúa las desigualdades regionales en el acceso al transporte público.

VN
Verónica NievaEconomía y comercio

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