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Sábado, 17 de octubre de 2026
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A los 93, Ellen Burstyn sostiene su rutina con caminatas, pesas y un entrenador

La actriz estadounidense combina paseos diarios, gimnasio y trabajo con un preparador físico. Especialistas consultados remarcan que caminar y entrenar la fuerza cumplen tareas distintas y que los ejercicios deben ajustarse cuando hay artritis, fracturas previas o problemas de equilibrio.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 24 d
A los 93, Ellen Burstyn sostiene su rutina con caminatas, pesas y un entrenador

Sobre la vereda del barrio donde vive, el sol de la mañana pega de lleno y la sombra todavía no aparece. Ahí, con el perro atado a la correa, arranca la jornada de Ellen Burstyn. La actriz tiene 93 años y cada día se ocupa de sostener un ritmo que, según repite, la mantiene de pie en todos los sentidos. Camina, va al gimnasio y entrena con un preparador físico. "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido", le contó a un medio especializado en bienestar.

Ahora bien, antes de copiar la receta conviene detenerse. La propia actriz arrastra antecedentes que la vuelven única: tuvo dos fracturas de muñeca, usa una férula en una mano y convive con artritis. Es decir, sus hábitos no se pueden trasladar tal cual a cualquier adulto mayor sin una evaluación previa.

Por qué caminar no alcanza

Pasear forma parte de una jornada activa, pero no reemplaza por sí solo al trabajo de fuerza ni al entrenamiento del equilibrio. Matthew Kampert, especialista en medicina deportiva y responsable del Programa de Medicina del Estilo de Vida de Cleveland Clinic, explicó que fortalecer los glúteos favorece la estabilidad cotidiana y puede contribuir a que las personas mayores sufran menos caídas. Algo tan sencillo como levantarse de una silla sin apoyarse en las manos, sostienen los especialistas, depende de la fuerza que se haya entrenado antes.

El circuito breve que propone un entrenador

  • Ponerse de pie desde una silla sin ayuda de las manos.
  • Elevar los talones parado, para trabajar pantorrillas.
  • Realizar remos con una banda elástica, como si se llevara el elástico hacia el cuerpo.
  • Hacer flexiones inclinadas contra un apoyo elevado, estable y que no resbale.

Así lo plantea Álvaro Puche, entrenador consultado por la fuente original. Su propuesta es un circuito corto, de tres a cuatro minutos, repetido unas tres veces por semana. La clave, aclara, no está en la velocidad ni en sumar repeticiones: la técnica y la seguridad van primero. La altura del asiento, los puntos de apoyo, el recorrido del movimiento y la carga utilizada pueden y deben ajustarse a las posibilidades de cada persona.

Antes de empezar, una consulta médica

Cuando hay fracturas previas, artritis, dolores que no se explican o miedo a perder el equilibrio, lo razonable es hablar con el médico de cabecera, con un kinesiólogo o con un profesional capacitado en ejercicio antes de lanzarse a las pesas o a las bandas. Acá arriba, en el norte argentino, no es raro ver a vecinos que arrancan con entusiasmo y abandonan a la semana por una molestia que se podía haber prevenido con una buena indicación.

Burstyn, por lo demás, cambió su vida cerca de los 40: mantiene una alimentación vegetariana, dejó el cigarrillo y el alcohol, y sigue trabajando, leyendo, recibiendo visitas y yendo a conciertos. El movimiento ocupa un lugar en esa rutina, pero no la agota. Lo dijo con una frase que vale como cierre: "Camino todos los días, hago ejercicio en el gimnasio y me cuido". Una síntesis que, en su boca, suena menos a fórmula y más a costumbre sostenida.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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