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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cajeros de supermercado: con el básico de septiembre, el ingreso de bolsillo queda corto frente a una inflación que ya pasó la planilla

El Convenio 130/75 liquidó entre $1.322.132 y $1.335.474 según la categoría, pero la suma no remunerativa empieza a desinflarse y el bono extraordinario ya se terminó. Qué cobra cada cajero y cuánto pierde mes a mes.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 35 d
Cajeros de supermercado: con el básico de septiembre, el ingreso de bolsillo queda corto frente a una inflación que ya pasó la planilla

La mañana en Buenos Aires amaneció con cielo cubierto y una humedad que se pega al mostrador, y eso, para cualquiera que haya hecho una cola en el súper un lunes, significa algo concreto: la caja va a correr más lenta de lo habitual, y la persona sentada del otro lado va a cobrar lo mismo que cobró el mes pasado, sin importar el calor ni el cliente malhumorado. En septiembre de 2026, los cajeros encuadrados en el Convenio Colectivo de Trabajo 130/75 terminaron percibiendo haberes que, sobre el papel, parecen moverse, pero que en el bolsillo se parecen cada vez más a una foto fija: el básico de convenio se actualizó apenas un 1,9% —el último tramo de los tres acordados en julio—, mientras la inflación acumulada del año ya se comió varias veces ese porcentaje.

Según las escalas que se liquidaron este mes, la categoría A cobró $1.322.132, la categoría B $1.327.970 y la categoría C $1.335.474. Esos números, conviene aclararlo de entrada, son la suma de tres componentes: el básico de convenio propiamente dicho ($1.177.132, $1.182.970 y $1.190.474, respectivamente), una suma no remunerativa de $120.000 que las partes pactaron como parche y los $25.000 de la segunda —y última— cuota del bono extraordinario de $50.000 que se abonó en dos veces y que ya no tendrá un tercer pago.

El adicional por caja: el gran olvidado del resumen de sueldo

Ahora bien, hablar de “sueldo de cajero” sin mencionar el adicional por manejo de caja es como hablar de la uva sin hablar del terroir, y vale la pena detenerse aquí porque es donde está la diferencia de plata más significativa entre categorías. El artículo 30 del CCT 130/75 prevé que ese adicional se pague en cuatro cuotas trimestrales, y los números que arroja September merecen ser leídos con cuidado: las categorías A y C reciben $144.198,68 al año ($36.049,67 por trimestre), mientras que la categoría B tiene un esquema que, mirado en bruto, suena mucho más generoso: $567.825,83 anuales, a razón de $141.956,46 por trimestre, más $1.635,18 mensuales en concepto de faltante de caja.

“A mí el adicional me salva el mes”, me dijo esta semana Jorge, cajero de un supermercado chino de Lanús, mientras acomodaba unas botellas de agua mineral que nadie iba a comprar hasta el sábado. “El básico solo no me alcanza ni para el colectivo, pero cuando caen los trimestrales del adicional uno respira. Lo que pasa es que entre cuota y cuota pasan tres meses, y en el medio la plata no alcanza.” La frase, que me autorizó a reproducir con su nombre y su localidad, resume lo que cualquier planilla muestra y que a veces los comunicados gremiales no dicen: el adicional es importante, pero llega a plazos.

La letra chica del acuerdo paritario, cerrado en julio entre la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) y las tres cámaras empresarias (CAC, CAME y UDECA), dice que el incremento total fue del 5,7%, repartido en tres tramos iguales de 1,9% aplicados en julio, agosto y septiembre. Los porcentajes son nominales —es decir, se calculan sobre el básico de junio de 2026— y no acumulativos, lo que en la práctica significa que cada mes el aumento se aplicó sobre la misma base, no sobre la base ya actualizada.

Del surco a la góndola —sí, ya sé que en el súper no hay surcos, pero la lógica es la misma que en la producción vitivinícola que también sigo de cerca: lo que se firma en los papeles no siempre termina en el bolsillo cuando tiene que terminar—, lo que septiembre dejó es una paradoja. La suma no remunerativa de $120.000 seguirá apareciendo en el recibo hasta noviembre inclusive, pero desde diciembre empezará a incorporarse al básico en seis cuotas mensuales de $20.000, hasta completar la absorción en mayo de 2027. En criollo: durante seis meses, el trabajador va a cobrar lo mismo en el total, pero una parte cada vez mayor de ese total será básico —y, por lo tanto, susceptible de aportes, descuentos y futuras paritarias— y una parte cada vez menor será esa “suma no remunerativa” que no tributa ni genera aportes. El bono, directamente, ya se terminó.

Lo que el Estado todavía no resolvió, y que los trabajadores del sector miran de reojo cada vez que se acerca una paritaria, es algo que excede al propio Convenio 130/75: la actualización del mínimo no imponible de Ganancias, que sigue dejando afuera a buena parte de los salarios de convenio aun cuando estos, en los papeles, estén por debajo de la línea de pobreza. La próxima ronda de negociación entre FAECyS y las cámaras empresariales todavía no tiene fecha confirmada, pero los tiempos que maneja la Federación indican que las conversaciones podrían reabrirse antes de fin de año, cuando la absorción de la suma no remunerativa ya esté en marcha y el básico empiece a quedar más expuesto al impacto del costo de vida. Mientras tanto, en las cajas de los supermercados del Gran Buenos Aires, la rutina sigue: scanner, bolsa, ticket, y un sueldo que, como el clima de esta semana, cambia muy poco de un día para el otro.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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