Compras por courier acumulan USD 855 millones en lo que va del año, aunque agosto marcó la segunda caída mensual al hilo
Las importaciones por servicios postales retrocedieron a USD 104 millones en agosto, según Analytica, pero en el acumulado anual registran un salto interanual de 71,1%. Un relevamiento de la CACE revela que el precio es el principal motor y que seis de cada diez argentinos ya concretaron al menos una operación en el exterior.
Las compras internacionales concretadas a través de servicios postales typeados como courier cerraron agosto con un ingreso de USD 104 millones, de acuerdo con los registros de Analytica. Se trató de la segunda caída mensual consecutiva, luego de que en julio también se hubiera registrado una baja frente a junio, cuando el monto había alcanzado un pico de USD 125 millones. A pesar de ese doble retroceso, agosto completó seis meses con operaciones superiores a los USD 100 millones, un umbral que el sistema no había logrado sostener de manera tan prolongada en ejercicios anteriores.
Vamos a los números. Frente a agosto de 2025, el flujo de importaciones por courier creció 13,9%, una suba significativa aunque inferior a la registrada en otros meses del año. El dato más elocuente, no obstante, se observa en el acumulado: entre enero y agosto de 2026 las compras por courier totalizaron USD 855 millones, lo que representa un aumento interanual de 71,1%. Esa cifra quedó a apenas USD 39 millones del total registrado durante todo 2025, lo que permite dimensionar la velocidad con la que se expandió este canal de compras a lo largo del corriente año.
De mantenerse el ritmo observado hasta agosto, el cierre de 2026 podría superar los USD 1.200 millones, una marca inédita para el sistema de envíos postales internacionales. El comportamiento combina un piso de operaciones mensuales cada vez más elevado con la incorporación sostenida de nuevos compradores, en un contexto en el que las plataformas extranjeras ofrecen precios que, en muchos casos, resultan inalcanzables en el mercado local.
Por qué los argentinos compran afuera
La búsqueda de precios más convenientes se consolidó como la principal razón para comprar por internet en el exterior, según el estudio Mid Term 2026 de la Cámara Argentina de Comercio Electrónico (CACE). El 64% de los compradores internacionales consultados señaló ese motivo como el detonante de la operación. Las promociones y los descuentos fueron mencionados por el 45%, en tanto que el 40% destacó la variedad de marcas o modelos como factor decisivo.
La disponibilidad también juega un papel relevante: un 45% de los encuestados indicó que elige productos o servicios que no encuentra en la Argentina. Otro 31% recurrió a proveedores del exterior para acceder a suscripciones o servicios digitales, como aplicaciones y software, un segmento que gana terreno a medida que se expande la economía digital y se multiplican las plataformas de streaming y herramientas tecnológicas.
- Contenidos audiovisuales, software, aplicaciones y streaming: 21% de las menciones.
- Ropa y calzado no deportivo: 17%.
- Indumentaria y calzado deportivo: 16%.
- Pasajes y turismo: 13%.
- Celulares y accesorios: 12%.
El relevamiento de la CACE también aporta un dato clave sobre la masificación del fenómeno: seis de cada diez argentinos ya realizaron alguna compra internacional online. Además, el 18% tuvo su primera experiencia durante 2026, frente al 8% registrado en 2025, lo que muestra que la base de compradores sigue expandiéndose. La incorporación de nuevos usuarios tuvo mayor presencia entre las personas de 18 a 34 años, una franja etaria que se mueve con naturalidad en el ecosistema digital y que motoriza buena parte del crecimiento.
La frecuencia, sin embargo, revela que estas compras siguen siendo principalmente esporádicas: el 64% de los compradores las realiza de manera ocasional y el 27%, de forma regular. El comportamiento sugiere que, más allá del crecimiento acumulado, el grueso de los hogares argentinos todavía trata al courier como una herramienta de uso excepcional, a la que se acude frente a diferencias de precio significativas o para acceder a bienes que no se consiguen en el mercado interno. Para una familia del norte argentino acostumbrada a recorrer largas distancias hasta los centros de consumo, ese atajo a través de la pantalla suele traducirse en ahorros concretos en celulares, indumentaria y dispositivos tecnológicos, aunque también implica asumir plazos de entrega más extensos y eventuales costos de envío que erosionan parte de la ventaja inicial.
