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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Doce series para una semana larga: suspenso, comedia y mucha vida cotidiana

Una guía personal con propuestas que van del thriller breve a la comedia familiar, pensada para quienes quieren elegir bien qué mirar durante la pausa.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 17 d
Doce series para una semana larga: suspenso, comedia y mucha vida cotidiana

Te confieso algo: cada vez que alguien me pregunta qué serie mirar, me agarra un pequeño vértigo. Son demasiadas opciones, demasiadas plataformas y muy poco tiempo. Por eso, cuando el material de base me puso en la mano una lista de doce ficciones tan distintas entre sí, no pude evitar ordenarlas mentalmente como quien acomoda ovillos en un canasto antes de empezar a tejer. Y así, ovillo por ovillo, armé este recorrido que va del suspenso más afilado a la comedia más entrañable, pasando por dramas rurales, historias queer y hasta un pueblo griego donde los burros tienen más protagonismo que varios actores de Hollywood.

El vértigo corto y el horizonte largo

Si tenés pocas horas, El colapso es tu punto de partida. Son ocho episodios de unos veinte minutos cada uno, rodados en plano secuencia, con relatos independientes sobre personas que intentan sobrevivir cuando la sociedad se desmorona. Cada capítulo respira en soledad, sin necesidad de haber visto los anteriores, y eso lo vuelve perfecto para una noche de insomnio o una sobremesa de domingo.

En el otro extremo del reloj está Los Durrell, con sus cuatro temporadas basadas en la autobiografía de Gerald Durrell. La familia que deja Inglaterra para instalarse en Corfú es una de esas ficciones que se miran despacio, con mate de por medio, mientras afuera llueve o hace calor: la clase de serie que te reconcilia con la idea de que la televisión todavía puede contar historias de familia sin apuro.

Tres senderos para el suspenso

  • La ruta del dinero, producción danesa que arranca con el hallazgo de un trabajador muerto en un parque eólico y se mete de lleno en prácticas empresariales turbias. Un thriller nórdico de los que gustan por acá.
  • Glue, del creador Jack Thorne, que lleva el misterio a un pueblo rural inglés donde un cadáver debajo de un tractor empieza a sacar a la luz los secretos de un grupo de adolescentes.
  • Utopia, de Dennis Kelly, donde la intriga se vuelve conspiración: unos usuarios de un foro descubren el manuscrito de una novela gráfica que parece anticipar catástrofes, y una organización poderosa sale a perseguirlos.

Los duelos, los pueblos y las amistades que sostienen

Hay un tramo de la selección que me llegó especialmente, y quiero detenerme ahí. The Virtues, con Stephen Graham como Joseph, es de esas ficciones que duelen bonito: un hombre que vuelve a Irlanda para enfrentar un trauma infantil y reencontrarse con su hermana. Stephen Graham, dicho sea de paso, es uno de esos actores que transforman cualquier plano en una herida abierta.

Big Boys, con sus tres temporadas, hace algo parecido pero desde otro lugar: Jack llega a la universidad después de un año en su casa tras la muerte de su padre y conoce a Danny, su compañero de habitación. Es una historia de duelo, sí, pero también de amistad, de esos vínculos que se construyen a los tropezones entre dos personas que no sabían que se necesitaban.

Para quienes prefieren personajes más grandes, Leonard y Hungry Paul está protagonizada por Alex Lawther y Laurie Kynaston. Una muerte, una boda y un romance van modificando las rutinas de sus protagonistas con una delicadeza que ya quisiera varias películas. Y si lo tuyo son los pueblos, Todas las criaturas grandes y pequeñas, con sus seis temporadas, sigue al joven veterinario James Herriot en Yorkshire: cabras, partos complicados, vecinos entrañables y nieve inglesa hasta donde alcanza la vista.

Comedia, irreverencia y un guiño a Russell T. Davies

El tramo más luminoso de la lista lo completan tres ficciones con sello británico. Queer As Folk, del gran Russell T. Davies, retrata a tres hombres gays en Manchester con una honestidad que sigue vigente. Nolly, también de Davies, le regala a Helena Bonham Carter el papel de Noele Gordon, una estrella televisiva con más capas que una cebolla. Y Such Brave Girls se ríe, con filo y sin pudor, de las hermanas Josie y Billy y de su madre soltera: es la clase de comedia incómoda que, si te enganchó, te hace reír hasta en la fila del supermercado.

Me despido como empecé: ordenando ovillos. Si te gustó el suspenso breve, arranco mañana con El colapso. Si necesitás una compañía larga para el invierno, Los Durrell te espera en Corfú. Y si solo querés reirte un rato, Such Brave Girls tiene la fecha próxima cargada de improperios. Próxima cita: la próxima serie, y la próxima nota. Mientras tanto, buen finde y buen sofá.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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