Dólar blue en $1.560 y seis ruedas quieto en el Banco Nación: la calma cambiaria que nadie sabe hasta cuándo dura
El billete informal subió cinco pesos y el mayorista avanzó dos, mientras la venta en la entidad pública completó seis jornadas sin moverse, con un volumen que cayó 21% y un mercado que volvió a mostrarse equilibrado.
El miércoles arrancó con una mañana templada en la zona vitivinícola y, en algún sentido, esa tibieza fue el resumen exacto de lo que pasó después en las pizarras: nada se movió demasiado, pero nada terminó igual. Como cuando la vid entra en ese estado intermedio entre el reposo y el despertar, en el que todavía no se sabe si viene una helada tardía o un golpe de calor anticipado, el mercado cambiario mostró una parsimonia engañosa, de esas que pueden romperse en cualquier momento, y que a mí, que sigo los números desde hace años, me dejan con la misma sensación de cuando uno mira un cielo cubierto y sospecha que, en el fondo, está preparando una tormenta.
El dato más visible lo dio el dólar blue, que cerró la jornada a 1.560 pesos, cinco más que en la rueda previa y apenas un 0,3% por encima, en una suba que parece menor si se mide en porcentaje pero que, traducida a pesos concretos para quien necesita hacerse de unos billetes verdes en la calle, significa un nuevo recorte en la cantidad de pesos que alcanza con cada dólar. El paralelo quedó así todavía por debajo del récord nominal de 1.570 pesos registrado el 28 de julio, una marca que sirve como referencia mental para saber que, por ahora, el mercado informal no rompió su propio techo.
El Banco Nación, anclado en su máximo nominal
Porque mientras el blue se movía, la cotización de venta del Banco Nación completó seis ruedas consecutivas sin cambios y se mantuvo en 1.535 pesos, un número que ya empieza a funcionar como una suerte de ancla para la mesa de los argentinos, sobre todo para el productor mediano del sur mendocino que, como me decía hace unos días Gerardo en San Martín mientras revisábamos una parra de Malbec, mira esa pizarra con la misma devoción con la que antes miraba el cielo antes de una poda. Para él, la diferencia entre un dígito y otro define si se compra un insumo, si se paga un flete o si se aguanta un mes más con la camioneta vieja.
El promedio minorista que releva el Banco Central, en tanto, se ubicó en 1.536,17 pesos para la venta y 1.483,12 pesos para la compra, una separación que vale la pena recordar porque no es un detalle técnico: es lo que termina explicando por qué al productor le conviene vender en una punta y al ahorrista le duele comprar en la otra. En ese mismo promedio se reflejó el comportamiento de las principales entidades del sistema, que en general acompañaron la quietud del Nación con subas marginales o directamente con la misma inmovilidad.
Mayorista con suba chica y volumen que cae
El segmento mayorista también mostró una rueda de movimientos acotados: el dólar allí cerró a 1.516 pesos, apenas dos arriba del día anterior, equivalente a un 0,1% de variación, después de haber tocado los 1.518 pesos en algún momento de la mañana, en una pulseada típica de los días donde la oferta y la demanda se miran de reojo sin terminar de cruzarse. En lo que va de septiembre, el mayorista acumula tres pesos de suba, un 0,2%, y en el año ya son 61 pesos, un 4,2%, una cifra que parece baja si se compara con la inflación acumulada pero que, vista del surco a la góndola, complica cualquier cálculo de costos en dólares para la próxima cosecha.
El otro dato que dejó la jornada fue un volumen sensiblemente menor: según Nicolás Merino, operador de ABC Mercado de Cambios, se negociaron 481 millones de dólares, un 21% menos respecto del día anterior, en una rueda que él describió como equilibrada y con precios apenas por encima de los previos, una palabra, la de equilibrio, que en el lenguaje del mercado suele ser tanto una promesa de estabilidad como un aviso de que algo puede cambiar sin aviso.
Lo que todavía no resolvió el Estado, y esto es lo que más me pesa cuando cierro esta columna, es la pregunta de fondo que sobrevuela cada pizarra y cada operador y cada productor: hasta cuándo puede aguantar este esquema sin una corrección más profunda. Mientras tanto, la diferencia entre el blue y el Banco Nación se mantiene en torno a los 25 pesos, una brecha que parece chica pero que, para el que necesita comprar dólares en la calle, es la distancia real entre manejarse con lo justo y tener un pequeño colchón, y eso, en un país como el nuestro, sigue siendo muchísimo más que un número en una pantalla.
