El dólar vuelve a empujar la tranquera: el Nación saltó a 1.535 y el blue se plantó en 1.560
La venta del Banco Nación subió cinco pesos en una sola rueda y cortó el ritmo bajista que arrastraba el mayorista, mientras el informal quedó quieto y el campo mira de reojo cómo se recalienta otra vez la pizarra.
Amaneció templado, con esa brisa del sudeste que en septiembre todavía seca los surcos sin pedir permiso, y por la ventanilla del Banco Nación la noticia fue otra: el dólar de venta pasó de 1.530 a 1.535 pesos en cuestión de horas, un movimiento chiquito en el papel pero pesado en el bolsillo de quien tiene que pensar en dólares para pagar semillas, fitosanitarios o el flete que lleva la uva hasta la bodega. Yo lo sigo como cada mañana desde hace años, porque cuando el tipo de cambio se mueve, no se mueve solo: se mueve todo lo que cuelga de él, desde el precio del gasoil hasta lo que vale una hora de poda.
La jornada del miércoles dejó una postal de dos velocidades. Por un lado, el Banco Nación cerró vendedor a 1.535 pesos, con una suba del 0,3 por ciento respecto del martes. Por el otro, el dólar blue se quedó exactamente donde estaba, en 1.560 pesos, sin mover la aguja en toda la rueda. Esa quietud del informal, sin embargo, no es un alivio: significa que la brecha sigue abierta y que el mercado paralelo le sigue cobrando al productor, al comerciante y al pequeño ahorrista una diferencia que en muchos casos ya supera los veinte pesos por unidad.
El mayorista cortó una racha y se dio vuelta
Lo que más me llamó la atención fue lo que pasó en el segmento mayorista, donde la divisa terminó en 1.513,50 pesos con un avance de siete unidades, medio punto porcentual arriba, y rompió una seguidilla de cuatro jornadas consecutivas a la baja. El martes ese mismo mercado había cerrado en 1.506,50, así que el cambio de tendencia llegó sin aviso previo y en una rueda donde, además, se negoció menos: apenas 539 millones de dólares en operaciones de contado, cerca de 300 millones menos que en la sesión previa, cuando el volumen había tocado los 844 millones.
Menos dólares moviéndose y, sin embargo, precio subiendo: esa combinación suele aparecer cuando la oferta se retira del mostrador, y es exactamente lo que se vio este miércoles. Para el agro, que vende en pesos escucha cotizar en dólares, el mensaje es directo: cada vez que el mayorista se recalienta, los exportadores pueden mejorar el tipo de cambio efectivo que reciben, pero también se encarece todo lo que se importa, desde los insumos hasta los repuestos de la maquinaria. Es la moneda con dos caras que el productor conoce bien.
El promedio del Central y lo que paga el bolsillo
- Banco Nación, venta: 1.535 pesos (suba de 5 pesos, 0,3 por ciento).
- Dólar blue: 1.560 pesos, sin cambios en la jornada.
- Promedio minorista del Banco Central, venta: 1.531,56 pesos.
- Promedio minorista del Banco Central, compra: 1.480,07 pesos.
- Mayorista: 1.513,50 pesos (alza de 7 pesos, 0,5 por ciento).
- Volumen de contado negociado: 539 millones de dólares, contra 844 millones del martes.
El relevamiento del Banco Central sobre las entidades financieras dejó al promedio de venta en 1.531,56 pesos, apenas cuatro pesos por debajo de la pizarra del Nación, y al de compra en 1.480,07. Es un número de manual, pero sirve para mostrar la foto completa: hay bancos que venden más caro y bancos que venden más barato, y la diferencia la paga el cliente que camina de sucursal en sucursal buscando el mejor precio, algo que el productor chico casi nunca tiene tiempo de hacer.
“Cuando el blue se queda quieto y el oficial sube, en la tranquera siempre decimos lo mismo: el que tenía que comprar ya compró y el que tenía que vender está esperando. La pizarra es una cosa y la realidad del surco es otra.”Horacio Maidana, productor vitivinícola de Maipú, Mendoza
Eso me lo resumió ayer, en una llamada corta, Horacio Maidana, productor vitivinícola de Maipú, con quien suelo conversar cada vez que el tipo de cambio da un salto. Horacio maneja un puñado de hectáreas con Malbec y algo de Torrontés, y conoce el recorrido del peso al dólar como pocos: lo vive del surco a la góndola, negociando con bodegas que le pagan en pesos pero le facturan insumos en dólares, o directamente en la moneda dura cuando se trata de tecnología de origen importado.
Lo que cuenta Maidana es lo que cuenta cualquier colleague del interior profundo: que la suba del oficial no se traduce automáticamente en un mejor ingreso, porque buena parte de los costos están dolarizados y porque las bodegas compran la uva con cotizaciones que se pactan con bastante anticipación. En criollo: el productor vende a un dólar viejo y compra gasoil, fertilizantes y agroquímicos a un dólar nuevo. Esa diferencia, multiplicada por hectáreas, se vuelve una cifra seria a fin de campaña.
Lo que el Estado todavía no resolvió
Mientras tanto, hay una discusión de fondo que sigue sin cerrarse y que el campo viene planteando hace rato: la unificación cambiaria, el fin de las retenciones a las exportaciones vitivinícolas y un esquema de devolución del IVA que llegue a tiempo, no seis meses tarde. Los anuncios están, los papeles también, pero el flujo de caja del productor no espera: cada cinco pesos que sube el dólar oficial y cada veinte que lo separa del blue son señales de que el ordenamiento macroeconómico sigue siendo una cuenta pendiente. Y acá, en esta zona del mapa donde la vid manda, esperar un poco más siempre significa empezar la próxima vendimia con la soga al cuello.
