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Sábado, 17 de octubre de 2026
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El mouse que le habla a los dedos: el nuevo PRO X3 Superstrike lleva los clics hápticos a la escena competitiva

El dispositivo de Logitech G reemplaza los microinterruptores tradicionales por un sensor inductivo con respuesta táctil ajustable, apunta al público de los shooters y llega con hasta 135 horas de autonomía y conexión inalámbrica o por USB-C.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 9 d
El mouse que le habla a los dedos: el nuevo PRO X3 Superstrike lleva los clics hápticos a la escena competitiva

Por estas horas, en las góndolas tecnológicas de Buenos Aires y en las vidrieras de Mar del Plata, el mouse de la semana se llama Logitech G PRO X3 Superstrike y trae una apuesta poco frecuente: convertir el clic en una experiencia configurable al milímetro, algo que hasta ahora vivía más cerca de los teclados mecánicos que de los periféricos para shooters competitivos. La propuesta, que llega al país de la mano de la línea PRO pensada para el alto rendimiento, se apoya en un sistema háptico que reemplaza los microinterruptores mecánicos y ópticos clásicos y permite decidir, desde el software, cómo se siente cada pulsación bajo los dedos del jugador.

Del clic mecánico al clic háptico

La pieza central del lanzamiento es lo que la marca denomina HITS, una tecnología que sustituye los switches tradicionales por un sensor inductivo capaz de combinar la detección de la pulsación con una devolución táctil que se puede graduar en seis intensidades de vibración. En la práctica, eso significa que el usuario puede elegir entre un clic más seco y firme, similar al de los microinterruptores ópticos que muchos jugadores profesionales ya adoptaron, y un clic más suave o resbaladizo, según el género de videojuego y el estilo de cada uno. La diferencia no se nota solo al tacto: también se modifica el punto exacto en el que el dispositivo registra que el botón fue accionado, lo que abre la puerta a mover esa activación unos micrones más cerca del dedo o más lejos, según la preferencia.

  • Activación de botones configurable desde Logitech G HUB, con ajuste del punto de pulsación.
  • Función Rapid Trigger para definir la distancia de reinicio del clic después de cada disparo.
  • Seis niveles de intensidad háptica modificables desde el software.
  • Memoria interna para guardar perfiles y llevarlos a otras computadoras sin reinstalar el programa.

Para administrar todas estas opciones, el mouse depende del programa Logitech G HUB, disponible para PC y Mac. Allí se regulan el comportamiento de los botones principales, las macros, la tasa de sondeo y la intensidad háptica. Quienes prefieran llevar sus ajustes a una PC de un torneo, sin instalar software, pueden recurrir a la memoria integrada del equipo, que conserva las configuraciones y las aplica al conectarlo en cualquier máquina.

En el plano del hardware, el PRO X3 Superstrike se sostiene con el sensor HERO 2, que llega hasta 44.000 DPI, y con un chipset propio llamado NxLOGI. La conexión puede ser inalámbrica mediante la tecnología LIGHTSPEED de la marca o por cable USB-C, y la tasa de sondeo escala hasta 8000 Hz. Para exprimir ese máximo, la propia compañía recomienda contar con un procesador moderno y un monitor de 240 Hz o más, una aclaración que recuerda que la ficha técnica deslumbrante no siempre se traduce en una mejora perceptible si la PC no acompaña.

Autonomía y diseño, las otras dos columnas

La batería es uno de los puntos que más la conversación: la marca promete hasta 135 horas de uso inalámbrico, unas 45 horas más que la generación anterior, el PRO X2. Quienes detestan cargar el mouse cada semana van a encontrar en ese número un argumento fuerte, sobre todo si lo combinan con la alfombrilla POWERPLAY, que se sigue comercializando como accesorio compatible y permite recargar el dispositivo sin cables mientras se juega. El cuerpo, en tanto, se mantiene en los 59 gramos, con una carcasa simétrica y cerrada, sin perforaciones, y con patas de PTFE en la base para deslizar tanto sobre tela como sobre superficies de cristal. La caja incluye, además, cintas de agarre opcionales para quienes quieran asegurar el agarre durante sesiones largas.

El enfoque competitivo queda a la vista en lo que el dispositivo no trae: no hay iluminación RGB, no hay botones laterales adicionales para macros de oficina ni una rueda con desplazamiento libre, ese tipo de ruleta que tanto sirve para revisar planillas como para marearse en un shooter. La decisión de la marca es concentrarse en el control del movimiento y de las pulsaciones, dejando de lado todo lo que no aporte al rendimiento dentro de la partida.

“En la primera partida de prueba con Valorant se nota el cambio: el clic suena distinto, vibra distinto, y después de un rato uno empieza a entender por qué la marca insiste con que el dedo tiene que entrenarse tanto como la muñeca.”Tomás, jugador amateur de La Plata

Como periodista que recorre el surco de la tecnología todos los días, lo que más me interesa de este tipo de lanzamientos es lo que todavía queda pendiente del lado del Estado y del mercado local. La homologación de nuevos periféricos importados suele demorar meses, los precios en pesos todavía están atados a la cotización del dólar y la mayoría de los jugadores argentinos termina comprando en el exterior o en revendedores informales, sin garantía oficial. El PRO X3 Superstrike promete mucho sobre el papel, pero del mostrante a la góndola todavía hay un tramo largo que el consumidor paga con el bolsillo y con la paciencia.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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