Hal Jordan y John Stewart llegan a la pantalla con una investigación que huele a sobra de Nebraska
La nueva serie de DC cruza el universo de los Linternas Verdes con la estructura de un thriller policial: los dos personajes canónicos, set base en Rushville y un enigma que escala hasta la seguridad planetaria.
Te voy a ser honesta: cuando me senté a ver el primer episodio de Linternas, lo hice con esa mezcla de curiosidad y descreimiento que te dejan los últimos años de adaptaciones de superhéroes. Y a los veinte minutos ya estaba con el celu apagado, enganchada con una historia que se parece más a un true crime norteño con capas que a una aventura galáctica. La serie que Tom King y Damon Lindelof armaron para DC toma a Hal Jordan y a John Stewart, dos de los Linternas Verdes más conocidos, y los planta en un pueblo chico de Nebraska con un misterio que crece episodio a episodio.
El arranque es bien de género: en 2016, los dos reciben una señal rara desde el propio anillo de Hal Jordan, una especie de proyección holográfica que funciona como llamada de emergencia. Los dos viajan hasta Rushville, un pueblo donde no pasa nunca nada, y desde ahí la investigación los va arrastrando hacia una conspiración que escala hasta poner en jaque a la seguridad del planeta entero. La estructura es de miniserie policial de las que se ven por cable en Estados Unidos: enigma sostenido, ritmo paciente, tensión que se va construyendo de a poco.
Dos Linternas, dos generaciones y un roce que sostiene la historia
Lo que más me llamó la atención es la dupla protagónica. Kyle Chandler se pone en la piel de Hal Jordan, el veterano, y Aaron Pierre interpreta a John Stewart, el discípulo, en una dinámica donde se nota la diferencia de edad pero también la diferencia de criterio. Son dos formas de entender el trabajo que se chocan y se complementan, y la serie les deja espacio para que esa química respire. Cuando los dos están juntos en pantalla, la carga emocional funciona, y cuando se separan, también. Para mí ese es el termómetro: si te creés la relación entre los personajes centrales, bancás las cuatro horas que dura la temporada.
Detrás del proyecto están Tom King, que viene de una trayectoria larga en los cómics de DC, y Damon Lindelof, que ya había trabajado con material de la editorial en la adaptación de Watchmen. Los dos construyeron la serie por fuera de las continuidades cinematográficas previas, así que la historia no carga con las mochilas de otras producciones del universo DC. Esto le da margen para moverse sin tener que responder a lo que pasó en otra película o en otra serie, y se nota en la libertad con la que manejan a los personajes.
- Formato que cruza acción de superhéroes con estructura de thriller policial oscuro.
- Ambientación en Nebraska, 2016, con Rushville como pueblo chico donde arranca la investigación.
- Elenco encabezado por Kyle Chandler como Hal Jordan y Aaron Pierre como John Stewart.
- Un misterio que escala de lo local a lo planetario a lo largo de la temporada.
- La crítica especializada la incluyó entre las mejores ficciones de ciencia ficción del año.
“La acción aparece como herramienta al servicio del relato, no como fin en sí misma.”Nota de producción de la serie
Si te gusta el policial con enigma y no te asusta que un anillo de poder funcione más como una pista de crime scene que como un arma, dale una oportunidad. La serie está pensada para ir resolviendo capas, así que lo mejor es verla sin hacer zapping, dejando que el misterio se vaya armando en la cabeza. La próxima fecha confirmada en la grilla local es el estreno de los nuevos episodios en la plataforma de streaming que la emite en la Argentina, así que hay tiempo de maratonearla y después sumarse a la conversación.
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