La calma cambiaria no tapa el dato del INDEC: la inflación de septiembre volvió a acelerarse y ya acumula casi 24% en el año
El dólar oficial cerró en $1540, el blue se mantuvo en $1560 y el riesgo país superó los 650 puntos básicos. Pero el número que más preocupa a los hogares argentinos es el 1,9% de suba de precios, con tarifas, educación y salud como los rubros que más empujaron el índice.
La mañana del martes arrancó con una estabilidad cambiaria que, vista de lejos, parece un alivio: en el Banco Nación el dólar minorista se mantuvo en $1490 para la compra y $1540 para la venta, sin variaciones respecto del cierre previo, y en las cuevas y financieras de la City porteña el billete informal se consiguió a $1560, apenas $20 por encima del oficial, una brecha chica para los estándares de los últimos años en la Argentina, aunque suficientemente ancha como para recordarle a cualquiera que sigue existiendo un mercado paralelo al que muchos argentinos recurren cuando el sistema formal les queda grande o les cobra demasiado caro.
Pero yo les confieso que, acostumbrada a mirar estas planillas con el ojo entrenado de quien cubre la economía cotidiana, la estabilidad del tipo de cambio no me distrae del dato que llegó esta mañana desde el INDEC y que terminó de configurar el paisaje: la inflación de septiembre fue del 1,9%, una décima por encima del 1,7% de agosto, una aceleración leve pero inequívoca que acumula en los primeros nueve meses del año una suba del 23,6%, un número que suena abstracto hasta que uno lo traduce al changuito del supermercado, a la cuota del colegio, al aumento de la prepaga o a la factura de gas que llega sin avisar.
Los rubros que no se pueden postergar
Los sectores que más empujaron la suba de septiembre son, mirados en detalle, una radiografía bastante precisa del agujero por donde se va el salario de los hogares argentinos: Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles; Educación; Comunicación, y Salud. No son gastos opcionales ni caprichos de fin de mes: son las facturas de servicios, las cuotas de los colegios que aún tienen cuotas, los abonos de celular y las prepagas que las familias pagan porque no tienen alternativa.
En ese listado aparece, sintetizada, la trampa inflacionaria que seguimos caminando como país: los rubros que más suben son justamente los que los hogares no pueden postergar, los que se pagan primero porque la luz se corta, el colegio no espera y el médico cobra en el momento, y eso hace que cualquier aceleración del índice golpee de manera desproporcionada sobre el ingreso disponible que queda para comida, transporte y esparcimiento.
El riesgo país, el blue y las pantallas alternativas
Mientras tanto, en el frente financiero, el riesgo país superó los 650 puntos básicos durante la jornada, un indicador que mide el sobreprecio que paga la deuda soberana argentina frente a un título de referencia internacional y que, traducido al lenguaje de la calle, significa que conseguir plata afuera sigue saliendo más caro que hace unos meses, con todo lo que eso implica para empresas que necesitan importar insumos, para provincias que quieren financiarse y, en el fondo, para todos los argentinos que viven de una economía que tarde o temprano depende del crédito externo.
Para quienes no bancarizan sus ahorros, el blue a $1560 sigue siendo el termómetro del mercado informal; para los que operan desde una app o desde una cuenta comitente, quedan las cotizaciones del dólar MEP y del contado con liquidación, que se actualizan en pantalla a lo largo de la jornada y permiten dolarizar ahorros sin pasar por la cueva, mientras que en el segmento cripto el ether se movió en torno a los US$ 2.389,29, con la ventaja operativa de que las plataformas de intercambio no cierran los fines de semana ni los feriados, una disponibilidad que el mercado cambiario tradicional todavía no iguala.
“Cuando la inflación se acelera una décima, parece poco, pero en el acumulado del año es lo que separa un 22,7% de un 23,6%, y son décimas que se sienten en la mesa de los argentinos antes de que aparezcan en los títulos de los diarios.”Norma Segura, Vitivinicultura y campo
Lo que el Estado todavía no resolvió
A esta altura del año, con el índice corriendo hacia el 24% acumulado y con tarifas, educación y salud como los rubros que más presionan sobre el ingreso familiar, queda flotando la pregunta de siempre, la que el Estado todavía no resolvió en ninguno de los gobiernos que me tocó cubrir como periodista: cómo se hace para que estos gastos fijos, los que ningún hogar puede postergar, dejen de ser el motor de la inflación y pasen a ser, de una vez por todas, el motor de una economía que vuelva a crecer desde el surco a la góndola, desde el productor al consumidor, sin que cada mes el INDEC nos recuerde que el sueldo vuelve a quedar corto.
