Los Russo llevan el alma de Leone al centro de la próxima cita con los Vengadores
Joe y Anthony Russo reconocieron que la película de 165 minutos que están rodando toma como espejo al western de 1968, en busca de un equilibrio entre escala cinematográfica y momentos de intimidad emocional que, según ellos, sigue siendo la fórmula que arrastra público a las salas.
Les cuento cómo arranca esto: en un set todavía en pleno montaje, con grúas moviéndose de un lado a otro y técnicos corriendo entre cámaras, los hermanos Russo están armando la próxima gran parada del universo Marvel. Y lo llamativo, lo que me llamó la atención de entrada cuando leí las declaraciones que le dieron a la agencia AP News, es que la brújula que más están mirando no apunta a un cómic sino a un western de hace casi sesenta años. Algo de eso me hizo acordar a esas películas que uno iba a ver al cine de chico, cuando todavía el sábado era sinónimo de sala oscura y pochoclo.
La referencia central es "Hasta que llegó su hora", el clásico que Sergio Leone rodó en 1968 con Charles Bronson, Henry Fonda y Claudia Cardinale. Para los Russo no se trata de copiar la ambientación ni de meter cowboys en el universo Marvel, sino de tomar como modelo algo muy concreto: la manera en que Leone lograba combinar planos enormes, desiertos como catedrales, con escenas donde dos personas se miran a los ojos y el mundo se detiene. Esa combinación es, según sus propias palabras, la que siguen buscando ahora.
Los westerns como escuela
“Joe y yo crecimos con todo tipo de cine, pero los westerns siempre han sido muy especiales para nosotros.”Anthony Russo
El planteo de los directores tiene una lógica que a mí, personalmente, me cierra: del mismo modo que el western fue declarado muerto varias veces a lo largo de las décadas y siempre encontró la manera de volver con obras de peso, el cine de superhéroes atraviesa sus propios momentos de saturación. Anthony Russo lo dijo casi como una advertencia amable: pensar que un género se terminó suele ser la mejor forma de equivocarse. La idea de fondo es que, si el público se cansa de un formato, no es el formato el que falla sino la falta de historias que lo justifiquen.
- Duración estimada de 165 minutos, muy cerca de las casi tres horas del clásico de Leone.
- Apuesta firme por el evento de sala, en un escenario donde el streaming sigue ganando espacio.
- Rodaje iniciado sin guion terminado, un método que los Russo defienden como parte de su creatividad.
- Búsqueda explícita de intimidad emocional en medio de una superproducción de gran escala.
- Referencia declarada a "Hasta que llegó su hora" como espejo creativo del proyecto.
Lo que más me llevo de todo esto es la idea de que el rodaje arrancó sin el guion cerrado. A muchos eso les puede sonar a locura o a irresponsabilidad, pero los Russo lo presentan como una forma de trabajar: dejar que la improvisación, los ensayos con los actores y el humor del propio set vayan encontrando la película. Es una manera de entender el cine muy de oficio, casi de taller, que choca de frente con la lógica de las grandes producciones Marvel, donde cada plano suele estar diagramado con años de anticipación.
Queda una pregunta abierta que, creo, va a quedar dando vueltas hasta que la película llegue a la pantalla: ¿se puede sostener la contención emocional de Leone dentro del vértigo de un universo compartido? Los Russo dicen que sí, que esa justamente es la única manera de volver a convocar al público masivo a las salas. Habrá que ver si la pantalla les da la razón. Por ahora, lo que tenemos es la promesa de una cita larga, pensada para verse en una butaca, con el resto del mundo apagado por un rato.
Te puede interesar
