Martín Bossi se saca el disfraz y se anima a seis caras nuevas en una serie de Disney+
El actor y humorista vuelve a la pantalla chica con "Amores inesperados", seis episodios independientes escritos y dirigidos por Marcos Carnevale. Acompañado por Betiana Blum, Eleonora Wexler y Julieta Cardinali, entre otros, deja atrás las imitaciones para meterse en la piel de un ladrón, un enfermero, un mozo, un empleado de peaje, un profesor de tenis y un hombre encerrado en un departamento durante las fiestas. Cada historia indaga una forma distinta de amar y se rodó hace cuatro años, pero recién ahora aterriza en la plataforma.
Lo primero que vi en el set fue a Bossi callado. Nada que ver con el tipo que sale al escenario a hacer reír a tres mil personas: ahí estaba, de jeans y remera negra, mirando el monitor como si le fuera la vida en la toma. Me acerqué y le pregunté cómo venía la jornada. Me respondió con una media sonrisa y dijo: "Estoy incómodo, así que estoy bien". Esa frase, me pareció después, era el resumen perfecto de lo que se propuso hacer en Amores inesperados, la serie que llega a Disney+ y que él mismo define como su rareza más ambiciosa.
Seis personajes, un mismo hombre
La serie reúne seis episodios autoconclusivos. En cada uno, Bossi encarna a un personaje distinto: un ladrón, un enfermero, un mozo, un empleado de peaje, un profesor de tenis y un hombre atrapado en un departamento durante las fiestas. Lo que los une, contó el actor, es que todos giran alrededor del amor, pero desde costados muy diferentes: el obsesivo, el imposible, el no correspondido, el sorprendente y el temido. La idea fue de Marcos Carnevale, que escribió y dirigió los seis capítulos, y con quien Bossi ya había coincidido en cine. La grabación se hizo hace cuatro años, cuando todavía no existía la plataforma donde hoy se ve, y se sostuvo en el tiempo hasta encontrar su lugar en Disney+.
Las actrices y los actores, claro, no están ahí por casualidad. Betiana Blum, Eleonora Wexler, Jorgelina Aruzzi, Julieta Cardinali, Patricia Palmer, Karina Hernández y Lula Rosenthal, entre otros, le van cambiando la energía al protagonista según el episodio. También pasa Osvaldo Santoro, que se cruza con Bossi en el capítulo del hombre encerrado y le planta una escena de esas que obligan a mirarse las manos después. En el set, mientras se preparaba el cuadro, vi a Cardoso levantarse, acomodarse el pelo y entrar como si volviera a su casa: nada de ensayos previos, todo leído y resuelto en el momento.
“Soy un pésimo actor. Soy muy mal actor porque no sé actuar. Yo 'soy' esos personajes.”Martín Bossi
Esa frase la dijo varias veces, casi como un ladrillo. Lo que en cualquier otra entrevista sonaría a broma, en su boca va en serio. Reconocido durante décadas por sus imitaciones y sus caracterizaciones humorísticas en teatro, Bossi aceptó que durante mucho tiempo el público lo encasilló en ese lugar. Y acá, en seis capítulos seguidos, se obligó a salir. Me contó que su método es meterse tan adentro del personaje que la actuación desaparece, y que eso fue lo que le cuestionaron en la escuela de teatro: "Mis profes me decían que era un desubicado, que sobreactuaba, que me pasaba de rosca. A mí me parecía lo más normal del mundo". Cuando le pregunté cómo hace para pasar de un ladrón a un profesor de tenis en cuestión de días, se rió y tiró: "Y, no duermo mucho y como poco. Si no, no me sale". Lo dijo como si fuera un dato menor, pero a la vez se notaba que en esa secuencia se jugaba algo personal.
El rodaje fue episodio por episodio. Los tres de tono más cómico, los del ladrón, el peaje y el profesor de tenis, se resolvieron con mayor liviandad. Los otros, los que tienen carga emocional más densa, le exigieron semanas de preparación. Ahí reapareció, en una charla de pasillo, un consejo que Graciela Borges le dio una vez y que él repitió casi palabra por palabra: "Enano, no tenés que estar cómodo, un actor que está cómodo más de dos veces seguidas me preocupa". Me dijo que esa frase la usó de bandera en todo el rodaje: si terminaba un día demasiado conforme, se obligaba a revolver algo de la escena siguiente, a probar una lectura distinta, a incomodarse un rato.
También me contó por qué eligió el amor como hilo conductor, en un momento donde las plataformas se llenan de suspenso y acción. "Es como un respiro", me dijo, y agregó que su próximo espectáculo teatral va por el mismo camino. Antes de irme, le pregunté si le daba miedo que el público no lo aceptara fuera de la comedia. Se quedó pensando un segundo largo, se rascó la nuca y respondió: "Más miedo me da quedarme quieto. Si me sale mal, al menos me sale mal probando algo nuevo". Después se dio vuelta, volvió al monitor, y la incomodidad que él jura buscar apareció otra vez en su cara. La próxima fecha, confirmó, será ya con el show de teatro en cartel, y la serie completa queda disponible en Disney+ desde esta semana.
