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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una bici, un playón y un fallo que sacudió a los supermercados de Neuquén

Un ciclista neuquino dejó su rodado con candado en la playa de un súper, entró a comprar y al salir ya no estaba. La Justicia confirmó que el comercio es responsable y le clavó una multa cercana a los cuatro millones de pesos. La causa por el robo sigue abierta.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 1 d
Una bici, un playón y un fallo que sacudió a los supermercados de Neuquén

La mañana caía pesada sobre la capital neuquina, con ese sol seco del Alto Valle que pinta todo de un blanco lavado, cuando un cliente cualquiera empujó su bicicleta hasta el playón de estacionamiento de un supermercado, le pasó el candado con la tranquilidad de quien hace ese mismo gesto tres veces por semana y se metió adentro a hacer las compras de siempre. Cuando volvió, el lugar donde había dejado el rodado estaba vacío: ni bicicleta, ni candado, ni rastros. El usuario, según reconstruyó la Dirección Provincial de Protección al Consumidor, había cumplido con todos los recaudos imaginables: eligió el espacio que el propio comercio indicaba parabicis y aseguró el cuadro con traba. Aun así, el vehículo desapareció como si se lo hubiera tragado la vereda.

El comercio no se hizo cargo y terminó pagando

Lejos de quedarse de brazos cruzados, el damnificado fue hasta la sede del organismo provincial, que imputó al supermercado por fallas en sus condiciones de seguridad y le aplicó una multa equivalente a cinco canastas básicas alimentarias, un monto que ronda los cuatro millones de pesos y que, según contaron fuentes de la causa, supera con holgura lo que hubiera costado reponer una bicicleta de gama media.

El supermercado peleó palmo a palmo: primero ejerció su defensa en sede administrativa y después llevó la cuestión a la Justicia, donde un fallo terminante ratificó la sanción y la hizo firme. En paralelo, el damnificado mantiene vivo su expediente civil, donde va por la reparación directa del daño, y el expediente administrativo, según aclararon voceros del organismo, funciona como prueba preconstituida para ese reclamo.

Quién cuida qué, según el fallo

  • La cartera, el celular y todo lo que el consumidor lleva puesto o encima dentro del local queda bajo custodia del propio cliente.
  • La bicicleta, el auto o cualquier bien dejado en el playón que el comercio ofrece a sus clientes corre por cuenta del establecimiento.
  • Los cartelitos que dicen no responsabilizarse por hurtos en la playa no tienen ningún valor legal y pueden terminar en una multa extra.

Lo que dejó firme la Justicia neuquina es un criterio tan sencillo como incómodo para los comercios de la zona: quien decide habilitar un playón de estacionamiento para captar clientes también acepta, sin firma de por medio, garantizar condiciones mínimas de seguridad en ese espacio. Y acá arriba, en esta provincia donde cualquier negocio medianamente grande presume de playón propio, el mensaje cae como un baldazo de agua fría.

“Los cartelitos que dicen no responsabilizarse por hurtos no valen nada y pueden terminar en una multa extra”Voceros de la Dirección Provincial de Protección al Consumidor
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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