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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Una tarde de sábado que terminó en camilla: lo que dejó el rescate en el sendero al refugio Frey

Un operativo de casi siete horas en el Nahuel Huapi volvió a poner en discusión los recaudos básicos que muchas veces se pasan por alto antes de una salida de montaña. Las autoridades del parque aprovecharon para repasar, punto por punto, qué se puede hacer para que una caminata no termine con la sirena del 911.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 5 d
Una tarde de sábado que terminó en camilla: lo que dejó el rescate en el sendero al refugio Frey

La vereda de la seccional Puerto Pañuelo, ese sábado a media tarde, mostraba la postal de siempre: el lago quieto, el sol bajando detrás de los cerros y un par de lanchas volviendo con turistas desde la otra orilla. Pero al costado, en silencio, había una camilla plegada y un grupo de brigadistas todavía con las mochilas puestas. Una mujer de 36 años, llegada desde Buenos Aires, había terminado su excursión al refugio Frey de la peor manera: con una lesión en la pierna y a la espera de una ambulancia. El operativo, que arrancó cerca del mediodía cuando ella misma llamó al 911, se extendió durante casi siete horas y terminó pasadas las 19:30, con la paciente en buenas condiciones y ya en el hospital.

Lo de esta turista no fue un caso aislado. En los días previos, en el mismo Parque Nacional Nahuel Huapi, hubo otras intervenciones por personas que habían encarado caminatas de montaña sin la preparación suficiente. La Intendencia del parque lo sabe y por eso, cada vez que aparece un rescate de este tipo, vuelve a colgar en sus canales oficiales el mismo recordatorio: hay cuatro cosas que, si se hacen bien, cambian por completo la película.

Los cuatro pilares que repasaron las autoridades del parque

Acá arriba, en la zona andina, los que caminan seguido lo repiten hasta el cansancio: el que se acuerda de todo a la vuelta es el que ya se accidentó. Por eso, desde la Intendencia insisten en que cualquier salida de trekking arranca mucho antes de poner un pie en el sendero.

  • Registro de Trekking al día: ese formulario, que se completa online antes de partir, es la herramienta que permite ubicar a una persona si no regresa en el horario previsto. Es, literalmente, el punto de partida de cualquier búsqueda. En este caso, la mujer lo tenía hecho, lo que facilitó la tarea de los equipos.
  • Tiempos reales de caminata: no alcanza con calcular cuántas horas se tarda en llegar al refugio. Hay que pensar cuántas horas de luz quedan para la vuelta, sobre todo en otoño e invierno, cuando el sol se va temprano y el sendero se pone complicado con la última luz del día.
  • Equipamiento adecuado: calzado con suela de agarre, ropa de abrigo impermeable y una mochila con agua y comida suficientes. No es un tema de marca ni de moda, es un tema de que en la montaña el clima cambia en minutos y el cuerpo lo sufre.
  • Honestidad con el propio físico: mirar con madurez qué actividad alta podemos hacer y cuál no. El sendero a Frey tiene tramos técnicos y exige un estado físico que no se improvisa.

Cuando se cumplen estos cuatro puntos, el accidente, si ocurre, deja de ser una tragedia y se transforma en un trámite. Los tiempos de respuesta se acortan, el rescatista sabe a quién va a buscar, dónde arrancó esa persona y con qué elementos cuenta. Y eso, en la montaña, vale oro.

Cómo fue el operativo del sábado

En el rescate de esta mujer participaron siete brigadistas del Departamento de Incendios, Comunicaciones y Emergencias del parque, dos guardaparques de Zona Centro y seis integrantes de la Comisión de Auxilio, entre ellos un paramédico. Los equipos se movilizaron en un camión URO y una camioneta RAM hasta el punto donde la turista había quedado detenida, en un tramo del sendero ubicado entre el cruce a Playa Muñoz y el ascenso final al refugio Frey, uno de los puntos más concurridos del parque. Una vez estabilizada en el lugar, la bajaron en camilla durante varios kilómetros hasta Playa Muñoz. Desde ahí, una embarcación la llevó a la seccional, donde la esperaba una ambulancia que la derivó al hospital. Llegó en buenas condiciones generales, más allá de la lesión que le había impedido seguir caminando por sus propios medios.

“Estas medidas no evitan todos los accidentes, pero reducen el tiempo de respuesta y mejoran las condiciones en que los equipos de emergencia pueden actuar.”Intendencia del Parque Nacional Nahuel Huapi

A mí, que vengo siguiendo estos temas desde hace años, me sigue llamando la atención cómo cambia el relato después de un rescate. Hasta que suena el teléfono en la central de emergencias, el senderista promedio tiende a minimizar los riesgos. Después, con el papel de la ambulancia en la mano, empieza a recordar todo lo que no hizo. La montaña, acá arriba, no avisa: cuando muestra los dientes, ya es tarde. Por eso, cada vez que las autoridades sacan a la luz un caso como el de esta vecina porteña, lo más valioso no es el operativo en sí, sino el memo que queda dando vueltas para el resto. Como me decía hace un tiempo Eduardo, un baqueano de Villa La Angostura que conoce esos senderos como la palma de su mano: en la montaña, el que sale preparado no es el que no se cae, es el que sabe levantarse.

DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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