Caminar, pedalear o trotar despacio: tres formas de moverse sin ahogarse que recomienda la ciencia
La Organizacion Mundial de la Salud sugiere entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada. Tres practicas concretas permiten cumplir esa meta sin necesidad de ser atleta ni gastar de mas en el gimnasio.
Aca arriba, cuando el sol cae a plomo sobre la vereda y la temperatura no da tregua, moverse un rato parece un capricho. Sin embargo, la ciencia lleva rato insistiendo en que hacer ejercicio sin llegar al limite tiene mas beneficios que la mayoria sospecha, y que no hace falta transpirar la camiseta para mejorar la salud. La Organizacion Mundial de la Salud es clara en sus recomendaciones: los adultos deberian acumular entre 150 y 300 minutos semanales de actividad fisica moderada. Lo interesante es que ese objetivo se puede cumplir conPracticas sencillas, sin equipamiento costoso y sin necesidad de tener una base atletica previa.
El trote suave: correr al ritmo de una conversacion
El slow jogging, como se lo conoce en el resto del mundo, fue sistematizado por Hiroaki Tanaka, fisicologo del ejercicio de la Universidad de Fukuoka. Su metodo, al que bautizo niko-niko pace o ritmo sonriente, propone algo tan simple como correr a una velocidad que permita mantener una charla sin agitarse. Lo que para un corredor experimentado parece un paseo, para alguien con poca actividad puede significar un desafio moderado con efectos concretos sobre el corazon, la presion arterial y la glucosa en sangre, siempre y cuando se sostenga en el tiempo. Asi lo explico Stephen Garland, profesor de Fisiologia del Deporte en la Universidad de Malmo, al destacar que el inicio gradual es clave para que la capacidad cardiorrespiratoria vaya mejorando paso a paso.
Zona 2: cuando se puede hablar, el cuerpo esta en su punto justo
La zona 2 no es un ejercicio puntual sino una forma de calibrar la intensidad. Se puede llegar a ella caminando rapido, pedaleando, nadando o usando una eliptica: la referencia practica es poder decir frases completas sin quedarse sin aire. El Colegio Estadounidense de Medicina del Deporte ubica ese umbral entre el 65% y el 75% de la frecuencia cardiaca maxima, aunque aclara que ese porcentaje no funciona igual en todas las personas, ya que la edad, ciertos medicamentos y la condicion fisica de cada uno modifican la relacion entre pulsaciones y esfuerzo real. Un estudio de Benedikt Meixner y colaboradores, publicado en Translational Sports Medicine, confirmo que no existe una definicion universal de zona 2 basada exclusivamente en la frecuencia cardiaca.
Tres opciones concretas para sumar minutos moderados
- Trote suave o slow jogging: correr a ritmo conversacional, ideal para principiantes y para quienes vuelven al movimiento despues de un tiempo sin actividad.
- Zona 2 aplicada a caminata, bicicleta, natacion o eliptica: la idea es mantenerse en una intensidad en la que se pueda hablar sin perder el aliento, con sesiones que pueden repartirse a lo largo de la semana.
- Caminata nordica con bastones: una variante que trabaja tren superior e inferior al mismo tiempo y que suele recomendarse para mejorar la capacidad cardiorrespiratoria sin impactar tanto las articulaciones.
Un metaanalisis publicado en Scandinavian Journal of Medicine and Science in Sports encontro mejoras concretas en la capacidad cardiorrespiratoria y en indicadores cardiometabolicos en adultos que incorporaron actividad aerobica de baja intensidad en su rutina semanal, lo que refuerza la idea de que la constancia vale mas que el esfuerzo extremo. Para quienes recien empiezan, la recomendacion de los especialistas es siempre la misma: empezar de a poco, sostener en el tiempo y dejar que el cuerpo se acostumbre al movimiento antes de pedirle mas. Como resume la evidencia recogida hasta aqui, moverse sin ahogarse no es unicamente una opcion amable: es una estrategia con respaldo cientifico que mejora indicadores de salud sin pedirle al cuerpo mas de lo que esta dispuesto a dar hoy.
