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Sábado, 17 de octubre de 2026
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Cuando las dos son mamás: así es el método que reparte el embarazo y los óvulos entre una pareja de mujeres

Una técnica de fecundación in vitro permite que una de las mujeres aporte los óvulos y la otra geste al bebé. El especialista Agustín Pasqualini explica cómo se decide quién cumple cada rol, y Pamela y Mariana cuentan cómo armaron su familia con Juana y Eva.

Por Damián ChayleSociedad y vida cotidiana · · hace 29 d
Cuando las dos son mamás: así es el método que reparte el embarazo y los óvulos entre una pareja de mujeres

Arranca la mañana con ese sol tibio que entra por la ventana del consultorio y uno entiende rápido que acá no se viene a firmar un trámite: se viene a decidir algo enorme. En la mesa está sentado Agustín Pasqualini, especialista en medicina reproductiva, y la pregunta del día, una que se repite cada vez más seguido en su consultorio, es cómo hacer para que las dos integrantes de una pareja de mujeres sean parte del embarazo. El método tiene nombre y siglas: se llama ROPA, que viene de Recepción de Ovocitos de la Pareja, y consiste básicamente en una fecundación in vitro en la que una mujer aporta los óvulos y la otra lleva adelante la gestación. Lo que se pone en juego, me cuenta Pasqualini, no es solo la biología: es el deseo de cada una de vivir la maternidad de una forma determinada.

Lo primero que aclara el médico, con ese tono didáctico que le conocen sus pacientes, es que no existe una regla que obligue a repartir los roles de una manera fija. Cuando una pareja llega preguntando cómo se hace, la respuesta empieza por una evaluación médica individual de cada una y, al mismo tiempo, por una conversación sincera sobre qué quiere cada una para su vida. En la mujer que va a donar los óvulos miran sobre todo dos cosas: la edad y la reserva ovárica, que es la cantidad de óvulos disponibles que le quedan. En la que va a gestar revisan el estado de salud general, la historia ginecológica y obstétrica y las condiciones del útero. Si las dos están en condiciones de asumir cualquiera de los dos roles, entonces pesa más el deseo de cómo cada una quiere vivir esa maternidad.

Cómo es el tratamiento paso a paso

  • Se estimulan los ovarios de la mujer que va a aportar los óvulos para lograr una cantidad suficiente de óvulos maduros.
  • Esos óvulos se fecundan en el laboratorio con semen de un donante anónimo, previamente seleccionado por el centro de fertilidad.
  • El embrión que se obtiene se transfiere al útero de la otra mujer de la pareja, que antes necesita una preparación endometrial para recibirlo.

Pasqualini señala que algunas parejas eligen este camino porque quieren que las dos tengan una huella corporal en la llegada del hijo: una en el ADN y otra en los nueve meses. En otros casos, dice, la distribución responde además a un motivo médico, por ejemplo cuando una de las mujeres no puede gestar por alguna condición de salud o ya atravesó tratamientos con óvulos propios que no funcionaron. Esa segunda historia es la que me toca contar ahora, y la cuentan Pamela Visciarelli y Mariana Blanco, que llegaron a ROPA después de varios intentos que les habían dejado más aprendizaje que resultados.

Pamela y Mariana viven en un pueblo del interior y fueron armando su familia a fuerza de paciencia. Habían pasado por varios tratamientos que no habían logrado un embarazo, y el cambio llegó de la mano de su médica, Liliana Blanco, que les propuso probar con ROPA: que Pamela aportara los óvulos y Mariana gestara. Hasta ese momento, me cuenta Pamela mientras le da un sorbo al mate en la cocina de su casa, Mariana había sido la que había realizado los intentos con sus propios óvulos. Ellas, además, ya venían conversando hacía rato sobre cómo querían repartir los embarazos: por la diferencia de edad que tienen entre las dos, la idea siempre fue que Mariana tuviera primero la experiencia de gestar y que después llegara el turno de Pamela.

Así fue como con el primer tratamiento nació Juana, y Pamela lo dice todavía con la voz un poco quebrada cuando lo cuenta, porque la maternidad le llegó primero de una manera que no esperaba: viendo crecer la panza de Mariana y explicando, cada vez que hacía falta, que ella también era la mamá. Dos años después, Pamela gestó a Eva. Según me relataron las dos, los dos embarazos se consiguieron en la primera transferencia de cada tratamiento, algo que no es habitual en estos procesos y que, dicen, las tomó casi de sorpresa. "Cuando me preguntan cómo hicimos, siempre digo que fue un trabajo en equipo, literalmente entre las tres durante el embarazo y ahora entre las cuatro", me dice Pamela entre risas, mientras Juana le pide permiso para ir a buscar a Eva a la pieza de al lado.

“La llegada de Juana me hizo darme cuenta de que la maternidad no empezaba en el parto, sino en el momento en que la empezamos a esperar las dos juntas.”Pamela Visciarelli, mamá de Juana y Eva
DC
Damián ChayleSociedad y vida cotidiana

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