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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La historia del apellido Suar: cuando un nombre se inventa en una radio y termina en la historia grande del espectáculo

Toto Kirzner contó el origen casi casual del nombre artístico de su padre, nacido de una dificultad de los locutores para pronunciar el verdadero, y explicó por qué él eligió llevar su apellido de toda la vida.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 31 d
La historia del apellido Suar: cuando un nombre se inventa en una radio y termina en la historia grande del espectáculo

Me acuerdo perfectamente cuando Toto Kirzner se sentó frente a mí y empezó a contar la historia con una sonrisa que mezclaba orgullo y cariño. Hablaba de su abuelo, de su viejo, de nombres que se fueron torciendo hasta convertirse en otra cosa. Y ahí, en ese living que parecía un set de teatro, entendí que la identidad de una familia entera del espectáculo argentino se había decidido, en parte, en una sala de radio.

La cuestión es así: el apellido Suar no salió de una estrategia ni de un marketing pensado. Salió de un problema concreto, de esos que parecen chiquitos y terminan cambiando la historia. El abuelo de Toto, Leibele Schwartz, era un cantante lírico de origen judío con una carrera enorme, que iba y venía entre Estados Unidos y Argentina. Cuando pisaba un estudio de radio, los locutores no la podían pasar: Leibele Schwartz les trababa la lengua, no les salía ni en broma. Entonces, empezaron a llamarlo Leo Suárez, como podían, y con el tiempo esa versión se fue acomodando hasta quedar en algo más corto y más fácil de decir: Leo Suar.

“Cuando él iba a la radio le decían Leo Suárez, no les salía Leibele Schwartz ni en pedo. Entonces, era todo Leo Suárez y terminó siendo Leo Suar.”Toto Kirzner

Su padre, Leo Suar, tomó ese apodo que le había nacido sin querer y lo hizo propio. Le causó gracia, le cerró lo práctico y construyó con eso una carrera que ya es parte de la historia grande de la tele y del teatro argentinos. Lo que arrancó como un parche fonético terminó siendo un nombre artístico con todas las letras.

Por qué Toto eligió seguir siendo Kirzner

Cuando Toto empezó a trabajar en televisión y en teatro, la lógica familiar empujaba para el mismo lado. Su viejo le propuso usar Suar, aunque con una duda muy concreta sobre cómo sonaría la combinación. Me lo contó tal cual, con esa manera que tiene de imitar a su padre y de reírse al mismo tiempo.

“Mi viejo en un momento me decía: 'Toto Suar nos queda mal'.”Toto Kirzner

Igual, la sugerencia quedó picando. Toto lo pensó, lo dio vueltas y lo descartó sin demasiados rodeos. Lo que me dijo me quedó dando vueltas, porque es de esas frases que definen una manera de entender el oficio y la vida: hay que bancarse el apellido propio, hacerlo valer, ponerlo en escena sin esconderlo.

“No me siento cómodo. Usemos nuestro apellido. ¿Para qué carajo lo tengo, si no?”Toto Kirzner

La trayectoria del abuelo que nunca pudo decir su nombre en la radio

Leibele Schwartz dejó una huella enorme, con más de treinta discos grabados, escenarios compartidos con orquestas de peso internacional y una carrera que se sostuvo durante décadas. Murió en julio de 1992, a los 59 años. Su esposa, la actriz Lilian Keller, falleció en septiembre de 2020, a los 74, después de un accidente cerebrovascular.

Mientras Toto hablaba, yo pensaba en cómo se arman los apellidos en este país. A veces por elección, a veces por necesidad, a veces por un locutor que no te puede decir el nombre y te termina inventando uno. Hay algo muy nuestro en eso: la adaptación permanente, el acomodo sutil, la decisión de bancar lo propio cuando se puede o de abrirse cuando hace falta. Toto eligió lo primero. Y lo cuenta como si fuera lo más natural del mundo, aunque en el fondo sea todo un gesto.

La próxima vez que vea a Toto en una obra, voy a mirar el programa con otros ojos. Detrás de Kirzner hay un Schwartz que la radio no pudo pronunciar y un Suar que nació sin querer. Tres nombres para una sola familia, y todos cuentan algo.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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