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Sábado, 17 de octubre de 2026
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La huella sonora de Rubén Rada: una familia que hereda más de diez discos aún sin publicar y un duelo que se volvió colectivo

Lucila Rada, hija mayor del músico uruguayo fallecido el 26 de agosto, describió en un mensaje público los últimos instantes junto a su padre, el velatorio en el Palacio Legislativo y la caravana popular que acompañó el cortejo hasta el Cementerio del Norte. Adelantó además que la producción inédita verá la luz de forma gradual.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 43 d
La huella sonora de Rubén Rada: una familia que hereda más de diez discos aún sin publicar y un duelo que se volvió colectivo

Les hablo desde esta redacción mientras el otoño empieza a sentirse con más fuerza sobre los campos y los viñedos, y me parece que contar lo que atraviesa la familia de Rubén Rada tiene algo de esa misma cadencia con la que el frío llega de a poco: primero un aviso, después un cambio que ya no tiene vuelta atrás. Lo que cuento acá lo reconstruyo a partir del mensaje extenso que Lucila Rada, la hija mayor del músico, difundió públicamente en las últimas horas, en el que relata los momentos finales junto a su padre, el velatorio en el Palacio Legislativo y el cortejo que recorrió las calles de Montevideo hasta el Cementerio del Norte.

El instante 0 y el km 0 de un duelo que dejó de ser privado

El miércoles 26 de agosto la familia de Rubén Rada recibió la señal más difícil de todas: la de que había llegado el momento de la despedida. Estaban reunidos alrededor de él cuando ocurrió el desenlace. Lucila, la mayor de sus hijos, describió ese momento como el punto más doloroso del proceso y lo llamó el instante 0 de una secuencia de días que después se transformó en algo muy distinto de lo que la propia familia había imaginado.

Antes de ese instante, la familia hizo lo que suele hacerse cuando todavía hay tiempo para las palabras: lo rodeó de afecto, le habló, le dijo lo que sentirían con su ausencia y repasó lo que él había dejado en cada uno de ellos. Lucila escribió que su padre tenía en el rostro una expresión que definió como pacífica y satisfecha, y sostuvo que ni un solo gesto de amor, de generosidad, de humor o de talento le había quedado pendiente.

“Nos dimos cuenta de que el dolor era generalizado. Fue como un campo magnético de afecto que extendió el instante 0 hacia lo que llamamos el km 0, el inicio de un camino colectivo.”Lucila Rada, hija de Rubén Rada

Palacio Legislativo, una despedida con música y baile

Cuando los familiares salieron de la sala donde se produjo la despedida, los teléfonos ya estaban saturados de mensajes. La respuesta del público modificó de raíz la experiencia del duelo familiar y lo convirtió, según la descripción de Lucila, en un duelo compartido. El velatorio se realizó en el Palacio Legislativo, donde la familia recibió a personas de las más distintas generaciones y sectores sociales. La hija del músico destacó los rostros de los asistentes, atravesados por una tristeza que -en sus propias palabras- no tenía amargura.

En el salón hubo abrazos, ofrendas, llanto compartido y también risas. La voz de Rada sonó en el recinto y hubo incluso momentos de baile. La familia agradeció a las autoridades del Palacio Legislativo por comprender la dimensión del homenaje y por ceder el espacio para que la despedida pudiera tomar esa forma, que excedió el formato de una ceremonia formal.

Del surco a la góndola del afecto: candombe, monopatines y tambores

Después del velatorio, el cortejo recorrió la calle Isla de Flores hasta el Cementerio del Norte. Una multitud acompañó el trayecto con candombe, con música y con gestos que la familia asoció directamente con la manera en que el propio Rada había expresado querer ser recordado, en línea con lo que había dejado planteado en su disco Muriendo de plena. Lucila rescata del recorrido imágenes muy concretas que vale la pena enumerar porque terminaron definiendo el tono popular de la despedida.

Más de diez discos inéditos y un Estado que todavía no resolvió nada

El mensaje de Lucila cerró con una referencia al futuro artístico que, en lo personal, me parece la noticia más fuerte de toda la comunicación: Rubén Rada dejó más de diez discos sin publicar. La familia ya tiene la decisión tomada de encargarse de que esa producción llegue al público de manera gradual, para que la obra siga apareciendo en escena con la misma lógica con la que el músico la fue construyendo a lo largo de los años, sin apuro pero sin pausa.

Como a cualquier hija del campo que mira cómo se mueve la música en esta parte del continente, me queda dando vueltas una reflexión que va más allá del arte: mientras la familia de Rada asume por cuenta propia la responsabilidad de poner en valor un archivo sonoro enorme, el Estado uruguayo todavía no resolvió del todo cuál será el alcance del reconocimiento institucional al músico, ni cómo se preservará un patrimonio que recién ahora empieza a dimensionarse. La transición del duelo a la gestión cultural está en marcha, y la pregunta es si el acompañamiento oficial llegará al ritmo que la música ya está marcando desde el primer día.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

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