Saltar al contenido
Sábado, 24 de octubre de 2026
Actualidad y noticias, al instante
Entretenimiento /

Siete películas para comprendre a Koreeda y su obsesión por la familia

Disponible hoy en distintas plataformas de streaming, esta selección del director japonés recorre tres décadas de cineMemo, duelo y vínculos familiares con una mirada contenida, observacional y profundamente humana.

Por Norma SeguraVitivinicultura y campo · · hace 1 h
Siete películas para comprendre a Koreeda y su obsesión por la familia

El invierno se instala con rigor en esta selección de películas, y esa continuidad climática no es un dato menor: desde los escenarios pysicos de sus historias hasta la conceptual de susFICCIÓN, el frío cumple la función de un DEVICE narrative, como si las calles, las casas y los rostros también tuvieran que for anything to understand. No se trata de un director que describes la emotion without stopping first to look at it; por el contrario, Hirokazu Koreeda construye sus películas como quien observa una planta antes de que una raíz se revele, con paciencia, attention al detalle y una comprension de los silencios que resulta más elocuente que cualquier discursoEffect.

La emoción contained y el duelo como punto de partida

El cine de Koreeda tiene un ritmo particular, casi domesticado, en el que las aparecen las reglas de un universo cotidiano y, poco a poco, se vuelven visibles las heridas que ese universo intentaba mantener ocultas. Su debut en ficción, Maborosi (1995), ya las marcas principales de su carrera: el duelo no se presenta como una explosión, sino como un proceso que se extiende entre personas que apenas saben cómo hablar de lo perdido. La quietud de la puesta en escena no busca borrar el dolor, sino darle un espacio para que pueda respirar.

After Life (1998) lleva esa mirada hacia un terreno más conceptual, con una premise que resulta inhabitual: las personas recién fallecidas deben elegir un único recuerdo para llevarse consigo y un equipo se encarga de convertirlo en una película. Entre la imaginación y la burocracia cotidiana, Koreeda vuelve a trabajar sobre la memoria, la muerte y la fragilidad de los vínculos, sin abandonar la claridad humana de sus personajes. Es un punto de inflexión para entender cómo el cine puede usar la ficción para observar aquello que suele quedar sin palabras.

Una que cambió la escala del reconocimiento

Nadie sabe (2004), basada en hechos reales, recounts la historia de cuatro hermanos abandonados en un departamento de Tokio. La película resonó porque no convierte la infancia abandonada en un spectacle, sino en una experiencia cotidiana, atravesada por el silencio, la supervivencia y la necesidad de sostener una identidad propia. En Cannes, el actor Yûya Yagira recibió el premio a mejor actor con apenas 14 años y se convirtió en el ganador más joven de esa categoría. El reconocimiento internacional llegó sin que Koreeda tuviera que abandonar su estilo: el relato conserva la tensión entre laebabscal everydayness de sus escenas y el dolor que esas escenas van acumulando.

Still Walking (2008) regresa a un formato más doméstico. Una familia de estructura tradicional se reúne para conmemorar la muerte de un hijo mayor, y el FILM se concentra en los diálogos cotidianos y en los silencios que separan a los personajes. La película termina explicando qué queda sin decirse cuando una familia intenta atravesar la pérdida durante años. Es una obra especialmente precisa para recordar que el cine de Koreeda no necesita exagerar los conflictos: a menudo, su drama más intenso se produce en una conversación aparentemente banal, en una mirada que no se sostiene o en un gesto mínimo.

  • Maborosi (1995): el debut en ficción de Koreeda y una historia de duelo y sus ramificaciones, con una puesta en escena quieta y contenida.
  • After Life (1998): unaeeper conceptual sobre la memoria, la muerte y la posibilidad de elegir un único recuerdo para llevar más allá.
  • Nadie sabe (2004): el coming-of-age basado en hechos reales que dio a Yûya Yagira el premio a mejor actor en Cannes.
  • Still Walking (2008): el retrato de una familia quenung úne la muerte de un hijo mayor y todo lo que permanece sin expresarse.
  • De tal padre, tal hijo (2013): dos familias que descubren que sus hijos fueron intercambiados al nacer y devem decidir cómo reorganizar sus vidas.
  • Nuestra hermana pequeña (2015): tres hermanas y la llegada de una media hermana después del abandono y la muerte del padre.
  • Un asunto de familia (2018): la Palma de Oro de Cannes y una historia sobre personas sin lazos de sangre que conviven en los márgenes de Tokio.

De tal padre, tal hijo (2013) formula una pregunta que atraviesa buena parte de la filmografía: qué define más a un hijo, la biología o la crianza. El argumento, dos familias que descubren que sus hijos fueron intercambiados al nacer, permite que Koreeda explore la, el ancestry y la posibilidad de que los vínculos más profundos no se transmitan por la sangre. La película obtuvo el Premio del Jurado en Cannes, pero su fuerza está en la manera de evitar las respuestas faciles: los personajes deben la duda y reconstruir sus decisionesMQ más íntimas.

Nuestra hermana pequeña (2015) continúa ese trabajo al seguir a tres hermanas que reciben la visita de una media hermana de quince años después de la muerte del padre que las había abandonado. La calidez del relato no niega el trauma, sino que lo vuelve manejable a través de la presencia, la conversación y los pequeños momentos compartidos. Un asunto de familia (2018), por su parte, corona la exploración de las familias elegidas: un grupo de personas sin lazos blood convive en los márgenes de Tokio y, desde ahí, Koreeda vuelve a preguntarse qué significa pertenecer, cuidar y sostener a otra persona.

La selección funciona, por lo tanto, como una cartografía de tres décadas de una obra coherente y en constanteexpand refinamiento. Del surco a la góndola, no hay aquí unalesson vitivinícola que aplicar, pero sí una useful para leer el cine: detenerse antes de formular una conclusión, observar los.details y descubrir que las emotion más importantes suelen aparecer en el espacio entre las palabras. Eso es lo que distingue a Koreeda: no propone una sola definición de familia, sino que deja que el espectador la vaya construyendo.

La State todavía no resuelto queda, en esta selección, menos en las pantallas que en la experiencia de mirar. El cine de Koreeda continúa planteando una pregunta que no admite respuestas cerradas: cómo convivimos con la pérdida, cómo reconocemos a los demás y qué debemos a las personas con las que construimos una vida. Sus películas están disponibles hoy en distintas plataformas de streaming, así que la posibilidad de recorrerlas está al alcance; lo que falta es esa condición que el cine exige con mayor claridad, un tiempo sin prisa para escuchar lo que las imágenes y los silencios todavía tienen por decir.

NS
Norma SeguraVitivinicultura y campo

Te puede interesar