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Martes, 20 de octubre de 2026
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Trece minutos que solo se ven adentro del Museo Ghibli: el cortometraje que Miyazaki le dedicó a Mei

Producido en 2002 para una sala de Tokio, “Mei y el gatitobús” nunca seeditó en DVD ni en streaming. Hoy, verlo exige viajar a Japón y sentarse en una butaca donde no se puede sacar el celular.

Por Marisol AndradaCultura y espectáculos · · hace 1 h
Trece minutos que solo se ven adentro del Museo Ghibli: el cortometraje que Miyazaki le dedicó a Mei

Te lo imagina cualquiera: en algún momento del 2002, en un piso intermedio delMuseo Ghibli, en Mitaka, Hayao Miyazaki se acomodó en una sala oscura junto a unpuñado de visitantes y vio cómo su criatura favorita, elgatobús de Totoro, se convertía en unbichito peludo al que una nena de cinco años podía cargar en brazos. La película se llamaba “Mei y elgatitobús” y duraba apenas trece minutos. Quince años después de aquella primera y únicafunción pensada para público general, sigue siendo casi imposible de ver fuera de ahí.

Un corto pensado para una sala y un público concretos

De lo que no cabe ninguna duda es delencargo: el cortometraje fueproducido exclusivamente para proyectarse en elMuseo Ghibli, en el oeste de Tokio, que abrió sus puertas al público en 2001 como un espacio interactivo dedicado al universo animado del estudio.No se editó en DVD, no se subió aninguna plataforma de streaming, no seenvió a festivales como producto terminado.Las únicas exhibiciones fuera de Japón que se conocen fueronhitos puntuales, organizados más como gentileza diplomática que como estreno comercial, y no se repitieron.

Quien tenga la suerte de sentarse en esa sala hoy tiene que atenerse, además, a unareglamentaria bastante férrea: dentrodel museo no se puede fotografiar, no se puede filmar y no se puede compartir enredes lo que se proyecta en pantalla. Laexperiencia, entonces, está hecha a la medida: es para el que viajó hasta Tokio, el que compró laentrada porInternet con semanas de anticipación y el que acepta pasar la jornada como si fuera unapersona de otra época.

La historia: Mei, su padre y unbichito que no es un gato

El corto no es una precuela ni un remake de“Mi vecino Totoro”. Es, en todo caso, unapieza lateral del mismo universo. La protagonista vuelve a ser Mei Kusakabe, lahermanita revoltosa del film de 1988, y la acompañasu padre, Tatsuo, en unatravesía nocturna por el campo.En algún momento del viaje aparece el“gatitobús”, un cachorro delgigantesco autobús-gato del film original, mucho más chico y mucho másmanso, al que Mei termina llevándose en brazos como si fuera un gato de casa.

  • Título: “Mei y elgatitobús” (en japonés, “Mei toKonekobasu”).
  • Duración: 13 minutos.
  • Año: 2002.
  • Dirección y guion: Hayao Miyazaki.
  • Voz de Mei: Chika Sakamoto, la misma actriz que la interpretó en“Mi vecino Totoro”.
  • Música: Joe Hisaishi, compositor habitual del estudio.
  • Formato: cortometraje animado de producción exclusiva para elMuseo Ghibli.

Por qué Miyazaki eligió volver a ese mundo

Para entender la decisión hay que mirar hacia atrás. “Mi vecino Totoro” se habíaestrenado en 1988 y, con el paso de los años, se consolidó como una de laspiezas centrales deanimes para pensar en la animación japonesa contemporánea, junto aLaptitud del estudio para crear criaturas que se vuelven de culto. Catorceaños después, Miyazaki no quiso hacer una secuela largaconvencional: eligió un cortometraje de trece minutos,diseñado para un único espacio físico, sin distribución masiva. Laelección habla de unconcepto claro de obra: algo pensado para unlugar específico y unaexperiencia concreta, no para el mercado de DVD ni para los números de streaming.

La próxima función: hay que ir hasta Mitaka

En lo concreto, la “próxima fecha” del cortometraje es elmismo museo: el Ghibli Park, en la prefectura de Aichi,también proyecta material del estudio en sus distintas áreas, aunque no necesariamente este corto. Para verlo en lascondiciones para las que Miyazaki lo pensó, la cita sigue siendo elmuseo de Mitaka, con susalascuidadas y su regla de no sacar fotos. Es una formaparticular de conservar unapelícula: volverla inaccesible, salvo para el que se toma unavión.

MA
Marisol AndradaCultura y espectáculos

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