Una historia de supervivencia en Acapulco llevó al cine mexicano a la cima de Netflix
La película dirigida por Jorge Michel Grau encabeza las listas de la plataforma en 52 países. Se inspira en las vivencias de dos marineros durante el paso del huracán Otis, aunque transforma sus relatos en una ficción familiar.
Por Norma Segura, Vitivinicultura y campo
Contra el huracán, una producción mexicana dirigida por Jorge Michel Grau, se convirtió en la película más vista de Netflix a nivel mundial y alcanzó el primer puesto en 52 países. La propuesta lleva a la pantalla una situación extrema ocurrida frente a la costa de Acapulco en 2023, cuando el huracán Otis sorprendió a quienes estaban en el mar.
En el centro del relato están Wirpul, que acaba de ascender en su trabajo, y su hermanastro Candi. Los dos quedan a bordo de una embarcación mientras una tormenta tropical se intensifica sin previo aviso hasta alcanzar la categoría 5, en una trama que combina la lucha por sobrevivir con las tensiones de un vínculo familiar.
Dos experiencias reales, una historia de ficción
El guion se construyó a partir de los testimonios de Marlon Alfonso Valdez y Jonathan Chino, marineros que atravesaron la llegada de Otis en barcos distintos. Sus vivencias se reunieron en una sola historia y se modificaron para la película, de modo que lo que vemos no es una reconstrucción literal de lo que ocurrió a cada uno.
Valdez y Chino colaboraron como asesores durante la producción y también aparecen brevemente en el filme. Los protagonistas son Benny Emmanuel y Kristyan Ferrer, en una historia que encuentra buena parte de su tensión en el encierro a bordo, la fuerza del entorno y las decisiones que deben tomar sus personajes.
Un éxito de audiencia con valoraciones moderadas
La recepción en las listas de Netflix contrasta con las calificaciones registradas en sitios especializados: la película tiene 5,1 puntos sobre 10 en IMDb y 2,78 sobre 5 en Letterboxd. A mi entender, esa diferencia invita a distinguir entre una historia capaz de atraer a muchos espectadores y una valoración favorable de la película: son medidas distintas, y ninguna alcanza por sí sola para decidir si vale la pena verla.
