Ocho puntos gastronómicos porteños donde la historia se sienta a la mesa
Una selección de locales de Buenos Aires combina atmósferas de época, cocina regional y propuestas de autor, desde un restaurante centenario frente al Teatro Colón hasta un jardín en Villa Crespo.
Buenos Aires conserve, según describe la periodista Emma Bubola, un encanto de otros tiempos que en otras grandes ciudades del mundo ya se ha perdido. Una selección de ocho locales porteños toma esa idea como hilo conductor y propone un recorrido que va desde el centro hasta Villa Crespo, mezclando salones con historia y platos que van de lo regional a la cocina de autor.
Centro, Recoleta y Palermo
El itinerario arranca en el microcentro con Zum Edelweiss, un restaurante centenario que funciona como punto de encuentro después de las funciones del Teatro Colón. Su carta incluye ñoquis con goulash y bife a la Bismarck, coronado con huevo frito. En Recoleta, la Parrilla Peña se presenta como referencia del asado clásico, con cortes tradicionales y el ojo de bife como plato recomendado. En Palermo, el Varela Varelita, uno de los bares notables de la ciudad, conserva mesas de fórmica y ventiladores de techo, y se lo describe como un espacio sencillo y sin pretensiones donde se percibe un fuerte clima de debate intelectual.
Almagro, MALBA y Villa Crespo
En Almagro, el Boliche de Roberto ofrece tango en vivo en un salón pequeño, con músicos que tocan a escasos centímetros del público, y su trago característico es el fernet con Coca-Cola. Dentro del MALBA, el restaurante Coronado propone cocina de raíz regional, con platos como el mbejú, una tortilla crocante elaborada con almidón de mandioca, típica de Paraguay y del noreste argentino. Del mismo grupo, el Chuí funciona en Villa Crespo en una antigua nave industrial reconvertida en jardín al aire libre, con una carta que incluye queso llanero grillado y polenta blanca.
Art Déco y un edificio de 1939
El recorrido suma dos propuestas ligadas a la arquitectura. El café Cora ocupa la planta baja del edificio Kavanagh y recupera la estética Art Déco del rascacielos histórico, con barras de mármol y mobiliario de época. El circuito se cierra con el Acuario Bar, en Paraguay al 900, instalado en la planta baja de la Casa de Estudios para Artistas, un edificio de 1939 con asientos tapizados en terciopelo celeste, ventanas onduladas y barra de acero inoxidable.
- Zum Edelweiss, centro: restaurante centenario junto al Teatro Colón.
- Parrilla Peña, Recoleta: asado clásico con cortes tradicionales.
- Varela Varelita, Palermo: bar notable con mesas de fórmica.
- Boliche de Roberto, Almagro: tango en vivo en un espacio pequeño.
- Coronado, MALBA: cocina de raíz regional.
- Chuí, Villa Crespo: jardín al aire libre en una antigua nave industrial.
- Café Cora, edificio Kavanagh: estética Art Déco.
- Acuario Bar, Paraguay al 900: interior de 1939 con barra de acero inoxidable.
